MAR DE FONDO | CARMEN TAPIA
Hidaspes en el corazón
DESDE la batalla de Gaugamela a Hidaspes, Alejandro Magno tuvo el mundo a sus pies. Sin entrar a enumerar ni valorar las barbaridades de las guerras cuerpo a cuerpo y de estrategias castrenses de otra índole, con su fuerte personalidad mezcla de sensibilidades femeninas y masculinas consiguió doblegar a sus enemigos lejos del campo de batalla y conquistar a personas de ambos géneros. Es, por todo ello, mi personaje histórico favorito. Tras varios años de contiendas, fue el desánimo lo que acabó con sus ambiciones y la de quienes lo apoyaron desde que siendo un niño se propuso ser un mito. Que me corrijan los historiadores pero, desde que murió a los 33 años, nadie ha superado su capacidad negociadora y estratégica. Hidaspes, la última batalla en la India, está simbólicamente en el corazón de muchos políticos de los que los de León no se quedan al margen. Pero con una diferencia, ellos y ellas no han conquistado nada, sólo han sembrado el camino de tempestades y, aunque han querido ocultarlas bajo tierra, la caja de Pandora estalla como un volcán. La lluvia, la humedad, el cansancio y el adentrarse en un terreno desconocido frenó el avance del macedonio. Pero también sus pérdidas personales, como la muerte de su amigo y compañero Hefestión y su fiel caballo Bucéfalo. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre las causas de la muerte de este rey que consiguió conquistar tierras y el corazón de hombres y mujeres que lo conocían, querían, temían y respetaban. Muchos políticos y políticas mueren en vida, se les nota cuando hablan, cuando responden a los periodistas e inventan excusas. Ellos y ellas ya han muerto, la sombra de Hidaspes ha crecido en sus corazones antes, siquiera, de iniciar una pequeña conquista por los que ser recordados.