Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La veleta | Manuel Garrido

Cuenta Antonio Pereira en su último libro La divisa en la torre que un día de 1968 coincidió en Las Palmas con el Sr. Henri Charrière, cuando los dos andaban en viaje promocional de sendos libros, Un sitio para Soledad el de don Anto nio, publicados por la misma editorial. Nada de particular, si no fuera que el tal señor Enrique, un hombre de aspecto fuerte pero como muy usado, según apunta nuestro genial paisano, era un hombre muy famoso entonces con su apodo Papillon, título asimismo de su novela de gran éxito, culminado en 1973 con un viaje triunfal a las pantallas de cine.

Papillon le contó que la había escrito en su retiro de Venezuela, mediando ciertas ayudas para tal menester por él no usado, tras una vida plena de aventuras, cárceles y fugas, cuando leyó una novela francesa titulada El astrágalo , de ingredientes y tema parecidos, y pensó que una suya podría resultar más interesante y creíble. Y acertó.

En 1973, Antonio Bayo, cabreirés de La Baña, ya rehabilitado tras una vida plagada de travesuras y cárceles, quedó fascinado por la figura del Mariposa, si bien no a través del libro que narraba sus aventuras, porque la lectura no era su fuerte, sino de la película que las contó en el cine con gran éxito, al que sin duda no fue ajeno su protagonista norteamericano, un famoso pelirrojo. El avispado bañés, sabedor por supuesto de la novela previa, pensó entonces que sus propias aventuras nada tenían que envidiar a las del francés e incluso las superaban en dramatismo y emoción, no importa que muchas de ellas fueran imaginadas o quizá precisamente por eso. Repetía curiosamente y sin saberlo la ocurrencia de su colega antiguo presidiario, y así, tras un primer intento, pronto atascado, de llevarlas él mismo a un cuaderno, se las contó por fin al novelista vasco Ramiro Pinilla. La voluminosa novela resultante del trasvase se publicó en 1977 con cierto éxito.

Antonio Bayo ignoraba por supuesto el pretexto de Papillón, lo mismo que este tampoco supo que él lo fue para el cabreirés. Ramiro Pinilla supo de Papillon, porque Antonio se lo dijo, pero no de su antecedente, porque don Antonio no lo había contado en 1973. Este se enteró del antecedente libresco de Papillon, tal vez no del de Antonio Bayo. Sólo nosotros, gracias a don Antonio y a ese gusto suyo por contar que puso en el título de un libro, hemos podido por casualidad encadenar sin fisuras tales curiosas noticias y lo sabemos todo sobre esas coincidencias y sorprendentes azares de la vida, con los que se va tejiend o el grande y general teatro del mundo.

tracking