Diario de León
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La veleta | CAYETANO GONZÁLEZ

Fue el propio presidente y secretario general del PSOE, José L. Rodríguez Zapatero, el que, además de implicarse a fondo en la campaña, reconoció que sentía que se jugaba algo en las elecciones del pasado domingo. Por el contrario, Rajoy había lo contrario: que él, personalmente, no se jugaba nada. En este caso, estaba mucho más en lo cierto el primero que el segundo y no hay más que remitirse a los hechos.

Mariano Rajoy, con la ayuda inestimable de su cabeza de lista, Jaime Mayor Oreja, ha ganado claramente las elecciones europeas. Una diferencia de casi 600.000 votos, 3,72 puntos y dos escaños afianzan esa claridad. Además el PP ha sido el partido más votado en once de las diecisiete comunidades autónomas, obteniendo unos resultados muy holgados respecto al PSOE en la Comunidad Valenciana, Murcia y Madrid. Algunos podrán argumentar, y no les faltará razón, que con la que está cayendo en términos de crisis económica, la victoria del PP tenía que haber sido más contundente. Esa es la interpretación a la que se agarran los socialistas para «dulcificar» su derrota. Es verdad que ni el PSOE ni Zapatero han sufrido el varapalo que se han llevado otros líderes socialistas europeos.

Con el resultado del domingo, Rajoy afianza su liderazgo interno dentro del PP y le permite encarar con mas tranquilidad los casi tres años que faltan para las próximas elecciones generales. Un tiempo mas que suficiente para que en nuestro País sucedan muchas cosas, como por ejemplo, que los famosos «brotes verdes» que permitan atisbar el final del túnel de la crisis no sean flor de un día o que, por el contrario, nadie lo desea, se siga tocando fondo. En cualquier caso, seguro que los resultados electorales del domingo harán también reflexionar a Zapatero. Su tardanza en reconocer la crisis y en llamarla por su nombre; sus políticas radicales en cuestiones como el aborto o en interferir desde el Estado en la relación de los padres con los hijos; su falta de firmeza en la defensa del derecho de los ciudadanos a que se pueda hablar y enseñar el castellano en cualquier punto de España es algo que sin ningún género de duda ha ido minando su prestigio y credibilidad. Habrá que ver si tiene la cintura suficiente para rectificar y gobernar de otra forma. No lo va a tener fácil, porque su soledad parlamentaria no va a mejorar, todo lo contrario, tras estos resultados. Y en medio de este análisis en clave de política nacional, una muy buena noticia: la candidatura apoyada por ETA, Iniciativa Internacionalista, no ha conseguido sacar escaño en el Parlamento Europeo, a pesar de que le han votado 176.000 ciudadanos, de los cuales, 138.000 lo hicieron en el País Vasco y en Navarra.

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