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León

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Al trasluz | eduardo aguirre

Hay debates en los que no pued es decidir a cara o cruz tu posicionamiento. ¿Conviene rebajar la edad penal, ante la proliferación de monstruosidades cometidas por menores? En la película Un mundo perfecto , protagonizada y dirigida por Clint Eastwood, se nos cuenta la persecución de un sheriff a un joven delincuente fugado de la cárcel y que lleva a un niño como rehén; al final, conocemos la dramática relación que tenían perseguidor y perseguido; cuando este era un chav al, para protegerlo de las malas compañías, le retuvo arbitrariamente en un correccional y allí fue donde se convirtió en un delincuente. Queriendo ayudar, lo perjudicó. ¿Dónde está, a veces, la solución? En la escena final, Eastwood musita con escéptica desolación: «No sé nada. Absolutamente, nada». Ciertos sucesos nos hacen preguntarnos enseguida acerca de la familia de la que provienen los autores, pero no todo es impronta de la casa. Y sí, no sabemos nada, pues no existen reglas, o tenemos infinitas de ellas. Este periódico publicaba ayer que había sido hallada en Macedonia una tumba del siglo V antes de Cristo, con los restos de una adolescente, enterrada cubierta de láminas de oro sobre el corazón y los ojos. Sin embargo, ningún destello verás más intenso que el de amor de los padres. Vivir es regresar a la casa de tu infancia, y para ello hay antes que adentrarse en el bosque adulto; algunos logran atravesarlo sin extraviarse; otros, caen en las ciénagas; y los menos, bailan con lobos. Y allí, hace 26 siglos, el pesar infinito de quienes hubiesen preferido ser quienes partieran antes, pero esa clase de milagros no dependía ya de ellos. Todo pasa, incluso el oro. Todo, salvo los destellos del amor de los padres, alquimia sagrada que ilumina la oscuridad diaria. El único oro eterno.

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