Horarios que desmotivan
Mar de fondo | carmen tapia
L as reglas de oro para aprovechar el tiempo son no dispersarse y gestionar prioridades. Estas máximas, exigibles en toda organización laboral, se convierten en un deseo inalcanzable en algunos ambientes de trabajo en los que el tiempo es oro sólo para los que desean conciliar la vida laboral, personal y familiar. Debería ser una exigencia impuesta por la empresa a los responsables de la organización del trabajo. Las políticas empresariales están cambiando, pero aún queda mucho por hacer. El objetivo es trabajar de manera más inteligente, pero no durante más tiempo. La nuevas técnicas de psicología de empresa están basadas en acortar las horas de trabajo para aumentar la productividad. Justo lo contrario de lo que los obsoletos métodos de organización empresarial imponían hasta fechas recientes. Tras la insatisfacción laboral, la disminución del rendimiento, la elevación de las tasas de absentismo, las plantillas desmotivadas, la pérdida de personal cualificado y la baja productividad se esconden interminables jornadas laborales poco eficientes, terreno abonado para la pérdida de la creatividad, que perpetúan un comportamiento adquirido impropio de los tiempos actuales y de empresas modernas y conciliadoras.
Hace poco leí una máxima que busca enderezar el camino de los futuros pasos laborales: si dedicas todo tu tiempo a cortar árboles, sin descanso, para aumentar el número de maderas taladas, descuidarás la hoja de acero de tu hacha, y por mucho que te esfuerces, disminuirás tu producción. Algunas empresas europeas y españolas ya han cambiado la tendencia. El éxito de estos programas y medidas radica en su universalización, su aplicación tanto a trabajadoras como a trabajadores. Los trabajadores y las trabajadoras que logran alcanzar este equilibrio están más satisfechos y más dispuestos a comprometerse en favor de su empresa.