Aleluya
Aquí te espero CAMiNO GaLLEGO
Todo llega, lo digo con frecuencia. Lo que pasa es que no tenemos paciencia, y en algunas ocasiones vale más no tenerla. Son muchas las veces que en esta misma columna he pedido que se amplíe el horario de apertura de la Catedral, porque quienes nos visitan no entienden que un templo esté cerrado a algunas horas. Lo cierto es que el auge del turismo ha determinado que existan horarios amplios y flexibles en la mayor parte de los monumentos emblemáticos de cualquier ciudad europea, pero en León no ocurría así. Por fín ahora han decidido aumentar el tiempo que la Pulchra está abierta al público, y así se han colocado dos carteles (sólo uno plastificado, y ahora llueve...) en las verjas de la Catedral informando de que los sábados y domingos el horario de visita del primer templo leonés es de 8.30 a 20.30 horas, lo que no está nada mal. Además se avisa de que durante las misas sólo podrá visitarse el trascoro.
Al tiempo que felicito a quien ha tomado tan lógica decisión tengo que insistir en algo que también he dicho muchas veces: sería conveniente que se cobraran las visitas. Un euro sería suficiente para obtener una recaudación que permitiera pagar a la persona que expende la entrada y a otra que vigile en el interior para que los turistas no causen daños. Eso supondría que durante las ceremonias religiosas no se pudiera visitar, a menos que los turistas se sienten y no molesten, lo que podría controlar la persona de seguridad antes citada. La Catedral tiene interés, a la gente le gusta verla y no entiende que no existan guías (en persona o por medio de cascos o walkis) y un mantenimiento que pasa en primer lugar por controlar a quien entra para evitar que pueda hacer algo que deteriore la joya gótica.