«Expertos»... en comer setas
Tribuna | Manuel Bernardo Álvarez
Presidente de la Asociación Micológica Berciana «Cantharellus»
Desde la Asociación Micológica Berciana «Cantharellus» deseamos el pronto restablecimiento de las tres personas de Camponaraya, envenenadas probablemente por consumir Amanita faloides y reclamamos una vez más, llevamos doce años haciéndolo, al Gobierno de la Junta de Castilla y León, que es la competente en la materia, a sus próceres políticos, y a los procuradores de Castilla y León del PP que para eso ostentan la mayoría parlamentaria, y son los que hacen las leyes autonómicas, la regulación correcta del mundo micológico.
Exigimos una Ley para los Hongos que contemple los aspectos ecológicos, comerciales y sanitarios que tienen las setas, con un capítulo de infracciones y sanciones, que permitan a los Agentes forestales y a la Guardia Civil, intervenir eficazmente.
Se están cogiendo setas muy pequeñas, el recurso puede agotarse, se cogen grandes cantidades y algunas en mal estado, pasadas y agusanadas, no se regeneran las setas adecuadamente con plantaciones micorrizadas, tenemos un vivero forestal regional infrautilizado, se nos olvida incomprensiblemente, que las setas son alimentos y que no podemos tomarlas en mal estado, o pasadas y agusanadas, que deben mantenerse en refrigeración hasta su consumo. Los Agentes forestales y la Guardia Civil no disponen de una herramienta eficaz, una leu autonómica por inoperancia o por dejadez de los que mandan en la Consejería de Medio Ambiente. El decreto vigente 130/1999 no sirve para nada, lo dijimos en su momento y lo mantenemos ahora.
Se están consumiendo setas por los consumidores privados, en sus domicilios, sin identificar botánicamente una por una y sin inspeccionar, porque la Junta de Castilla y León no presta un servicio público de identificación, que reclamamos se instaure en la Ley, cobrando una mínima tasa, similar al de las matanzas de porcino y que asegure al consumidor privado, la completa inocuidad de las setas que se comen.
El riesgo cero no existe, pero disminuir el riesgo es posible y deben hacerlo los que dirigen la Sanidad en Castilla y León. Las Asociaciones Micológicas y los verdaderos expertos, micólogos de la Universidad de León, ayudamos a identificar, pero la Inspección de los Alimentos compete a la Junta de Castilla y León, a la Consejería de Sanidad, que curándose en salud, y cumpliendo el RD estatal 30/2009, ha prohibido a los propietarios de los establecimientos públicos, (tiendas y restaurantes) la compra de setas al recolector primario, (al que recoge setas en el monte) en base a la legislación europea y estatal, esperando la regulación autonómica, larga espera.
Sería conveniente que la FAMCAL (Federación de Asociaciones Micológicas de Castilla y León) asumiendo de una vez, después de 9 años, el papel representativo que le corresponde, y sin paños calientes, pidiera a la Consejera de Medio Ambiente y Vicepresidenta del Gobierno Regional, como desde la Asociación «Cantharellus» hacemos públicamente, la regulación por Ley de los Hongos.
El Derecho va siempre detrás de los hechos sociales, pero con las setas, no puede ni de be retrasarse más, la afición a las setas ha crecido desorbitadamente y más en este otoño excelente y la Junta de Castilla y León, sus dirigentes, no deben abandonar al consumidor privado de setas a su suerte, ni en manos de expertos en comer setas, que en el mejor de los casos, acaban en la UCI de un hospital.
Se pretende mediante cursos acelerados de 50 horas, inculcar el Reino Fungi, a personas sin formación técnica, ese no es el camino, es un parche más. Tiene personal facultativo suficiente, la Junta de Castilla y León para asumir la inspección de setas, hay que prestar ese servicio a los ciudadanos.
Este otoño, está siendo excepcional en el Bierzo, la temperatura suave y la humedad constante de noviembre están haciendo que sea espectacular en lo micológico, y graves y espectaculares también, los problemas: la expoliación de los montes privados y públicos, las alteraciones del orden, el uso de rastrillos, de bolsas de plástico, el consumo privado sin inspección, la venta a dos euros el kilogramo de níscalos a intermediarios, cuando en el consumidor final cuestan 200 euros, el empleo fraudulento de personas extranjeras para la recolección de setas, la no repercusión del dinero de las setas en los montes ni en las Juntas Vecinales ni en los municipios de donde se extraen, (agravando aún más la despoblación de los pueblos), el envenenamiento de personas-¦
¿Hasta cuándo?. Hasta que los dirigentes de la Junta de Castilla y León, y los procuradores del PP, quier an regularlo por ley.