Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La veleta | Fernando jáuregui

De entrada, digo que a mí no me parece que un Gobierno tenga que legislar, o actuar, en función de lo que le digan los manifestantes en la calle: no representan al total de la ciudadanía y muchas veces solamente representan a una porción mínima de los votantes. Así que no hay que renunciar, o no hay que p otenciar, ni leyes ni actitudes en función de las marchas callejeras. Lo que no quiere decir que los gobernantes tengan que ser sordos ante estas muestras de la voluntad de un sector del electorado: si un millón de personas sale a la calle contra ETA, por ejemplo, será porque el vil asesinato de Miguel Angel Blanco ha movilizado a la cantidad de gente suficiente como para obligar al Ejecutivo a pensar en que algo (nuevo) hay que hacer. Y lo mismo vale parta la guerra de Irak y para tantos otros acontecimientos que han hecho que los ciudadanos de este país se congreguen en protesta o reivindicación.

Así, ignoro cuál será realmente el alcance de la manifestación sindical prevista para dentro de cuatro días. Tanto la Unión General de Trabajadores como Comisiones Obreras insisten en que no es una marcha contra la patronal. Y yo quiero creerles: respeto mucho a las organizaciones de trabajadores en este país. Y manifestarse ahora, sin más, contra el empresariado no dejaría de ser un peligroso brindis al sol.

Sin embargo, ocurre que hay signos inequívocos de que los trabajadores españoles están hartos: hartos de desigualdades, hartos de ser el estamento que sufre, en exclusiva, la crisis económica. Ignoro si ello derivará en una marcha antiempresarial, pero me parece que tanto Cándido Méndez como Fernández Toxo piensan que eso sería un grave error. Lo cual, por otra parte, desluce definitivamente la convocatoria y sus objetivos finales: todo se reduce a que los sindicatos quieren estar ahí, contando como una fuerza más, ahora que todo se replantea, que las estrategias son nuevas.

No va a ser, empero, la única manifestación que se convoque en estos días: tenemos una de suboficiales de las Fuerzas Armadas, otras -”rebautizadas como «paseos»-” de internautas. Y alguna más, en embrión, atribuida a sectores episcopales. Es decir, que una parte de la ciudadanía se echa a la calle, porque no cree en las recetas que está aplicando el Gobierno o simplemente creen que no las está aplicando. Y eso es precisamente lo que a mí me preocupa: que una parte de los electores, votantes y cotizantes de este país nuestro llamado España, se eche a la calle porque no ve que la situación económica del país y la de cierto nerviosismo social tenga salida en el di álogo.

tracking