Cornada de lobo | pedro trapiello
Nómadas todos
Qué desazón nos produce a los que creemos tener casa, lugar o patria el «tema emigrantes». Qué tópicos y burradas sacamos a pasear si entran en conversación, pues lo normal es que salga el rumano vestido de brutal ladrón, de criminal el albanés, de islamista o terrorista el moro, de trapacero o servil el sudaca, de drogota el colombiano, de zumbao el negrata... y en tocando a ellas, todas putas. En este asunto nos gusta ser muy simplistas. Y olvidadizos. Muy olvidadizos. Hacemos como que parece que ya no recordamos el desprecio al emigrante que nos quedó tatuado en nuestra memoria cuando fuimos a Alemania con una maleta barata llena de vergüenza y de malos sueños; o a cuidar guajes franchutes y a fregar portales en París donde decían, precisamente, que las españolas eran las más putas; o a MéxicoDF de pinches en la fábrica de cervezas de uno que era de los Argüellos y primo segundo de un tío carnal que teníamos en Boñar...
Todos llevamos la orden de emigrar escrita en nuestro sistema de navegación existencial. El hombre es hombre porque emigró de un árbol donde solamente podía ser un mono. La cultura es fundamentalmente emigrante. Y el hijoputa del marqués de Carrizales no hubiera amasado su enorme fortuna si no hubiera emigrado como encomendero sangriento a las Américas.
Hasta los sendentarios nos hemos visto alguna vez tentados o invitados a emigrar. Los leoneses emigrados, contando su prole no oriunda, suman dos tercios del actual censo provincial, así que estamos nosotros como para recelar del fenómeno migratorio y de los emigrantes que llaman a estas puertas. Pero nos sobramos de razones para que su sola presencia nos inquiete y nos incomode la familiaridad con que cruzan por nuestro barrio.
Pero gracias a que plantas y animales también emigran, la vida del planeta se enriqueció, evolucionó y nos apabulló con su genial espectáculo. Las merinas, los renos, las golondrinas y los pueblos pastores también transmigran. Lo nómada fue lo que ensanchó el mundo. Y lo mezcló. Gran sopa. Caldo de cultivo. Variedad. Biodiversidad. Hay más belleza y vida en un bosque tropical que una tundra gigante de abetos en plomiza parada militar... sólo ellos..