Cosas de aquí | Patrimonio herido
La Negrilla amanece maquillada
Los vándalos se ceban con la creación escultórica del artista leonés Amancio González y esta vez atentan contra su obra más representativa

Imagen del estado de la Vieja Negrilla tras el ataque de los vándalos.
Para su creador, Amancio González, la «intervención» que la pasada noche se hizo sobre su Vieja Negrilla, es «una consecuencia más de la algarabía del León nocturno». Dentro de la recriminación lógica del este acto, Amancio opina que «lo mejor ha suido que no han querido hacer daño. Han hecho el maquillaje a mi escultura con una pintura que puede limpiarse fácilmente y que no afectará a la pátina de la obra. Del mal el menos».
En la mañana de ayer los numerosos peatones, e incluso los conductores, que pasaban al lado de este símbolo urbano de la ciudad, se asombraban ante el espectacular maquillaje que unos gamberros nocturnos han efectuado sobre la escultura. Las uñas de pies y manos, los ojos, los labios y el pelo de la Viejas Negrilla, han sido policromados de un intenso color rosa, como si el anónimo artista hubiera querido travestir su imagen.
Parece mentira que las innumerables cámaras que vigilan el casco antiguo no hayan dejado constancia de la actuación de estos gamberros nocturnos. Y también parece difícil que en un lugar por el que a cualquier hora circula abundante personal, no haya habido nadie que denunciara el hecho en el momento de producirse. Pero así de misteriosas son las cosas en las profundas tinieblas de la nocturnidad leonesa. Amancio González no se ha sorprendido en absoluto por esta acción, pues ya está acostumbrado a que gamberros de diferentes calibres, se ensañen con otras de sus obras, como el monumento a la Memoria Histórica, que ha sido varias veces ultrajado con pinturas de los más diversos colores, y en ese caso sin la suerte de que fueran fáciles de limpiar.
El escultor se ha marchado a Madrid, donde ayer mismo inauguraba una nueva exposición de sus esculturas, mientras la reedición en bronce de la Vieja Negrilla, lucia su penoso y gamberro maquillaje. Sería bueno que las autoridades municipales fueran capaces de descubrir al autor del desaguisado.