Una fundación recibirá la herencia dejada a los Príncipes
Los nietos de los Reyes decidirán, cuando tengan 18 años, qué hacer con los 70.000 euros que les corresponde a cada uno

Los Príncipes de Asturias, durante un congreso en Cádiz.
La Casa Real desenredó ayer el lío que le había supuesto la herencia dejada por el millonario empresario menorquín, Juan Ignacio Balada, a los Príncipes de Asturias y a los ocho nietos de los Reyes. Este viernes, anunció que aceptaba la herencia, tasada en 10,6 millones. A esta cantidad hay que restarle unos 800.000 euros de gastos y deudas y unos 3,3 millones que los herederos tienen que pagar en concepto de impuesto de sucesiones, según la ley de Baleares. Después de estos pagos, la Casa Real estima que cada uno de los beneficiaros percibirá unos 70.000 euros.
Los Príncipes de Asturias van a destinar su parte de la herencia a la Fundación para personas discapacitadas de la Isla de Menorca y al apoyo de jóvenes mediante becas de inserción en el mundo laboral y formación profesional. Don Felipe y Doña Letizia ya indicaron el 16 de enero que destinarían el importe a fines de interés general y social. Además, los príncipes seguirán el mandato testamentario y crearán otra fundación con los mismos objetivos de apoyo a la juventud y el fomento de la cultura en sus diversas manifestaciones. Esta nueva institución tendrá un patrimonio fundacional inicial cercano a los cuatro millones. Los príncipes ostentarán la presidencia de honor, mientras que el Ministerio de Educación ejercerá el protectorado. Gonzalo Urquijo, Juan Luis Iglesias y Enric Brancos, patronos de la Fundación Príncipe de Asturias y de la Fundación Príncipe de Gerona, también ejercerán la misma figura en la nueva institución.
Por otra parte, la Casa Real manifestó, en un comunicado, que los 70.000 euros que recibirán cada uno de los ocho nietos de los Reyes no se van a tocar. Al ser menores de edad, corresponde a sus padres administrar, hasta los 18 años, el dinero.
La Casa Real apuntó aclarar que se respetarán en sus derechos a los actuales arrendatarios de los bienes inmuebles del empresario fallecido.