Cornada de lobo | pedro trapiello
¡Qué animal!
Adán, antes de que existiera Eva, se tiró a las hembras de todos los animales del Paraíso, así como te lo cuento, ciervas, hipopótamas, leonas, asnas, canguras, lobas, orangutanas... a todas las cumplió. No es burrada, ni chiste, ni licencia literaria. Lo asegura la Biblia hebrea que incluye el Génesis Rabba del siglo V que aún hoy se sigue o se estudia en escuelas judías ultraortodoxas. Según se viene a decir allí, « Yahvé había dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y seres vivientes. Cuando desfilaron ante él por parejas, macho y hembra, sintió celos de su amor y, aunque copuló con cada hembra por turno, no encontró satisfacción en el acto y exclamó «todas las criaturas tienen pareja apropiada, menos yo», rogando a Yahvé que reparara tanta injusticia ».
¡Qué bestialidad!, ¡qué fuerte!, ¡pero qué animal, el tío!, ¡¿fornicó con todas?! Con todas, sí señor, afirman los sabios rabinos que entienden de esos vericuetos bíblicos de la Creación... ¡doctores tiene la Santa Madre Sinagoga!...
Desde luego, si así ocurrió, tuvo que ser un grandioso espectáculo. Cómico, por supuesto, pues sólo hay que imaginarse a Adán resolviendo ese trance amoroso con una dinosauria, una hiena o una puercaespina (y esperemos que no se tirara también a las pájaras o a las delfinas, que no está claro). Cómico de verdad. Es una fantasía perversa tan bárbara, que no la imaginaría ni la más abyecta productora de cine porno. Tampoco hace falta. Ya viene descrito ese plano panorámico en el libro más sagrado de nuestra cultura, la Biblia, el libro que habla en templos o sinagogas y cuya lectura se recomienda porque hace piadoso a quien la frecuenta.
Pues bien, lo malo son las preguntas que se sisean ante este episodio bíblico de un salidísimo Adán cepillándose a la fauna entera: ¿cuántas especies habría en el Paraíso?... miles, desde luego (aunque no todas, pues no parecen muy del Edén el pingüino o la foca monje)... ¿y cuánto tiempo tardaría en catarlas a todas o encantarlas?, ¿meses, años, quinquenios?... échale.
Ahora ya sabes por qué en el colegio no nos dejaban leer la Biblia. Con tantas burradas, adulterios, incestos, onanismos, crímenes, castas susanas y concubinas de Salomón, es la mejor novela del mundo sin duda alguna.