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pedro trapiello
León

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La llamada telefónica de Ernest Benach, president del Parlament de Catalunya, interceptada por el satélite cazurro « León con gorra 2.0 » y en la que se interesaba por el chorizo leonés dando órdenes para que se le llevara sin falta una muestra del mismo, no la hizo a ningún espía catalán desplazado al efecto a la ribera baja del Luna, como en principio creyeron los servicios de inteligencia del viceconcelleiru leonés, quien alertó en rueda de prensa sobre la pretensión de Cataluña de robar las fórmulas magistrales del embutido rey de este Reinu (y si me apuran, del Imperiu), su majestad el Chorizo de León, reinando (como él solo) sobre cantimpalos, longanizas, farinatos o botifarras.

No. No hay espías, ni quieren robarnos el truco genial de la matanza curada. Benach llamaba sencillamente a Fer, nuestro maestro dibujando humores, porque sabía que se le agotaba en Sorríos su veranillo de patria chica y de emoción grande, regresando al día siguiente a su vida y a sus afanes en Barcelona o frente al mar de Llansá.... «¿É qu'estás á Lleó?... ¡recorda de portar un xoriço, eh, recórdate!», le dijo el president... o sea, no te olvides de traer chorizo... oído cocina... otro catalán más que ha quedado cautivado (es decir, narcotizado y con síndrome de abstinencia) por ese chorizo leonés inconfundible que en aquellas tierras y aquellas gentes va sembrando nuestro paisano Fer. El Benach ya está pillado por ese sabor único. Todas las cosas se parecen, pero siempre habrá una que es única: el chorizamen de aquí, verbi gratia, ahí lo tienes, báilalo...

Y ahí me tienes al Fer volviendo a Barna con veinte corras de chorizo que se agencia donde Cundo, el de Rioseco. Al Benach le alcanzará una. Allí son muy celebradas y disputadas. Se raciona el tesoro. El Carod Rovira es otro al que Fer enganchó a esta droga dura de chichos en tripa al aire de peña. El sabor se grapa al paladar y no se olvida. Y quieren más, los muy voraces. Este chorizo tapa bocas.

Ya le digo a Fer que, gracias a su senda pionera, nuestro chorizo conquistaría fácilmente Cataluña. Con la artillería de botillo que Del Olmo les atiza cada año ya saben cómo nos las gastamos aquí. Ahora sólo falta la fina labor de bayoneta cortando chorizo cular.

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