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La magia de unas teclas

Un músico «rescata» el piano de cola dejado en un banco de arena en la bahía de Miami hace casi un mes y que ha supuesto todo un misterio

El piano de cola que apareció esta semana en un banco de arena en aguas de la bahía de Cayo Vizcaíno

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efe | miami

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El piano de cola que había sido dejado en un vistoso banco de arena de la bahía de Miami fue «rescatado» finalmente por un músico de esta ciudad estadounidense como regalo para su hijo de diez años, según informaron ayer medios locales. El músico, Carl Bentulan, se adelantó así a la orden de la Comisión para la Conservación de la Pesca y la Vida Salvaje de Florida (FWC) para que el ya famoso piano, abandonado a principios de enero en ese lugar, que está rodeado de agua pero que la marea nunca llega a cubrir, fuese retirado en un plazo de 24 horas.

Un servicio de embarcación con remolque cargó el jueves el piano y Bentulan señaló al diario The Miami Herald que su intención es colocarlo en el salón de su casa, porque su hijo insiste en que el instrumento necesita un hogar.

Como una postal. El misterio del piano de cola quedó desvelado el jueves cuando se supo que fue una familia que vive en la zona la que lo depositó tras la fiesta de Nochevieja en tan «estratégico» lugar, muy llamativo por la imagen que ofrecía el piano sobre la arena, rodeado de agua y destacándose ante la bahía.

Según este rotativo, la familia Harrington reunió en su casa de Miami Shores a un centenar de personas para celebrar el Fin de Año 2010 y como parte de la fiesta se prendió fuego a un viejo piano que tenían en el garaje y que había sido utilizado para la escenografía de una película rodada por estudiantes hace cuatro años.

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El 1 de enero, la madre de los Harrington, dos hijos y un vecino terminaron la faena cargando el viejo y chamuscado piano en una embarcación con ayuda de una pequeña grúa y llevándolo hasta el banco de arena en medio de la bahía, donde le prendieron fuego de nuevo. Fue Nicholas Harrington, de 16 años, el que explicó que había decidido instalar el piano en el banco de arena en medio de la bahía como parte de un proyecto artístico. Ahora, tras el revuelo causado por esta suerte de improvisada «instalación», no sabe aún si la familia Harrington reclamará la propiedad del piano, que pesa unos 300 kilos.