Diario de León

Las personas a dieta fracasan a largo plazo en un 80% de las ocasiones

Un centenar de genes pueden estar implicados en la aparición de la obesidad

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antonio paniagua | madrid
León

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La lucha contra la báscula tiene momentos descorazonadores. Ocurre con demasiada frecuencia que una persona, después de batirse el cobre con los kilos, recupera el peso del que tanto le ha costado desprenderse. Es el llamado efecto rebote o yoyó. En un 80% de los casos, quien sigue una dieta de adelgazamiento fracasa a largo plazo. Para el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), Xavier Formiguera, hay causas hormonales y genéticas que explican la vuelta a las tallas anchas. «El peso del cuerpo viene determinado por influencias genéticas, que interactúan con factores ambientales», aduce Formiguera, quien destaca que una enfermedad crónica como la obesidad «se puede controlar pero no curar».

Existen elementos comunes entre un diabético y un obeso: ninguno de los dos puede abandonar el tratamiento. En el caso del exceso de peso, los investigadores han identificado un centenar de genes que pueden estar implicados en la aparición de la obesidad. Formiguera, endocrinólogo del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol (Barcelona), asegura que en cada persona hay genes activos y otros, la mayoría, que están aletargados o silentes. «Una dieta rica en grasas, por ejemplo, puede activar genes -˜dormidos-™ y perpetuar el problema de la obesidad».

Otros factores que ayudan a comprender el escaso éxito de las dietas hay que buscarlos en las hormonas. En un estudio reciente sostiene que hay dos moléculas, la grelina y la leptina, que de un modo u otro pueden incidir en la recuperación del peso perdido. Si bien todo ello puede inducir al derrotismo entre los afectados, Formiguera subraya que en la mayoría de las investigaciones se ha demostrado que el ejercicio físico es un elemento determinante a la hora de ganar la batalla a la obesidad y mantener a largo plazo la rebaja de kilos.

La década que hemos dejado atrás arroja datos funestos sobre la prevalencia de la obesidad. La población afectada por el sobrepeso y la obesidad, cuyo Índice de Masa Corporal (IMC) sobrepasa la cifra 25, alcanza ya el 54%. En diez años los obesos (con un IMC superior a 30) han pasado de representar el 15%-16% a escalar un 20%.

1397124194 Esperanza de vida. Ante este panorama, Formiguera ve factible que España siga la senda de EE.UU. y llegue a sufrir una rebaja de la esperanza de vida, que en la actualidad se sitúa en 81,2 años. «Claro que veo posible que la expectativa de vida disminuya en las generaciones siguientes a causa de la obesidad, que acarrea enfermedades cardiovasculares y metabólicas, como la diabetes y la hipercolesterolemia», apunta el experto.

No por todo lo dicho se ha de tirar la toalla. El responsable de la sociedad científica aconseja a las personas dispuestas a someterse a una dieta que apuesten por pérdidas moderadas de peso, del orden del 10% o el 12%, circunstancia que genera un beneficio sobre la salud del 50%-60%. El paciente ha de ser consciente de que plantar cara a los kilos requiere un cambio en el estilo de vida. Para ello es fundamental, aparte de modificar la alimentación, incrementar la actividad física.

El especialista considera un sinsentido que el Estado no financie el coste de los medicamentos que han probado su eficacia contra la obesidad.

A la gente se le puede prohibir fumar en lugares públicos, pero no comer en exceso. ¿Qué hacer entonces? Formiguera cree que se pueden aplicar medidas aprobadas en la llamada estrategia Naos (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que fue aprobada en 2005 y se ha arrinconado por falta de presupuesto.

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