Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. BERLÍN | Lorena Juan Gutiérrez. Traductora

«Berlín es muy abierta y creativa»

Llegó a Berlín hace un año y medio con una beca de intercambio entre universidades. Sucumbió a los encantos de la ciudad alemana y rápido encontró trabajo como traductora de video

Lorena posa en una calle de Berlín, donde vive desde hace ya un año y medio.

Lorena posa en una calle de Berlín, donde vive desde hace ya un año y medio.

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sergio c. anuncibay | león
León

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En Berlín encontró la horma de su zapato. «Es todo lo que Alemania no es: espontánea, abierta y creativa», explica Lorena Juan Gutiérrez, leonesa de 23 años que vive en el país germano por vocación e inquietud, aunque llegó de casualidad.

«Cuando terminé la carrera conseguí una beca de intercambio en la Universidad de Humboldt de Berlín para hacer un máster», recuerda. Tardó muy poco en acostumbrarse a su nueva patria. «Me gustó tanto que decidí que un año no era suficiente, así que me puse a buscar trabajo antes de finalizar las clases», relata.

Tuvo suerte «porque -según expone- en julio empecé a trabajar en una empresa de videojuegos en el departamento de localización y traducción. El ambiente en la oficina es muy agradable. Hay mucha gente joven de varios países y además tenemos refrescos, fruta y hasta un futbolín», agradece.

Valora la independencia. Supo sobreponerse a las dificultades para encontrar su sitio. «Me fui a Salamanca en el 2005, con 18 años, a estudiar Traducción e Interpretación. Desde entonces no he vuelto a vivir en León», apunta Lorena Juan Gutiérrez. Estuvo cinco meses de Erasmus en Colonia antes de llegar a Berlín. Algunas veces pensó en volver a casa porque el idioma condicionaba sus expectativas. «El alemán es muy difícil y hay que dedicarle mucho tiempo. He tenido momentos en los que he querido tirar la toalla y dedicarme a otra cosa pero hoy estoy muy orgullosa con el nivel que he alcanzado», celebra.

Aún no ha decidido sobre su futuro aunque reconoce que no se ve en Alemania «para siempre». Tiene ganas de conocer otros lugares, impregnarse de otras culturas. Quiere crecer. «Mi mayor aspiración es aprender de lo que veo. Al principio me costó adaptarme, no sólo por el idioma sino porque nunca había estado en Berlín y todo era nuevo para mí», explica.

Quedó impactada por la ciudad. «Las distancias son enormes y tienes que contar con eso cada vez que sales de casa porque las esperas pueden ser muy largas, sobre todo en invierno», afirma.

Hoy tiene perspectiva para torcer la mirada y valorar la decisión. Sabe que tomó el camino correcto. Acertó. «Berlín no concuerda con el estereotipo que tenemos de Alemania y los alemanes. Las tiendas abren tarde y cierran igual que en España. Se puede salir todos los días de la semana y, además, es legal beber por la calle. Hay gente con cervezas en el metro a cualquier hora del día», apunta.

Lorena está integrada en su trabajo, como traductora en una empresa de videojuegos, y se siente parte de la ciudad, «tan maltratada por la historia y tan venerada por los modernos. Es especial, llena de cicatrices y de espacios vacíos. El otro día el tren que cojo todas las mañanas se retrasó porque en la parada anterior a la mía tuvieron que desactivar una granada americana de la Segunda Guerra Mundial».

La gastronomía tampoco es un problema. «Es un paraíso de la comida rápida aunque también hay hueco para las excentricidades. Puedes encontrar supermercados con productos exóticos y restaurantes de todo tipo. En una cena de empresa fuimos a un restaurante en el que comías totalmente a oscuras», manifiesta Lorena, que echa «mucho de menos» a su familia y amigos. «Menos mal que hay Internet. Hablo mucho con ellos por el skype», cuenta. Volverá a León esta Semana Santa para disfrutar de unas pequeñas vacaciones. «El año pasado me la perdí y la verdad es que me arrepentí de no haber ido a matar judíos, aunque eso es algo que no les puedo explicar a mis amigos alemanes», concluye.

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