Diario de León
Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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H e aquí el desayuno normal de estos días hasta que pasen las municipales: café con leche y encuesta. Se puede acompañar al abrir el periódico en el bar de la esquina con churros o mantecadas, eso es opcional, pero los sondeos de opinión hay que tragarlos igual que el prohibido fumar. Algunos estudios médicos explican así por qué las depresiones son más agudas por las mañanas.

Se le atribuye a Churchill, como tantas otras, la frase de «sólo me fio de las encuestas que yo manipulo». No debía de tener razón, porque nada más ganar la segunda guerra mundial perdió las elecciones de su país. Si usted es de izquierdas, que ya es mérito con este Gobierno, leerá en su periódico favorito que, hombre, la distancia entre el PP y el PSOE no es tan grande como cuando jugaba el Alcoyano la prórroga. Por el contrario, si es de derechas, al leer su matutino de cabecera estará menos depre porque Mariano arrasa. Salvo los de Esperanza Aguirre, que piden directamente tierra calcinada. En cualquier caso, y estará de acuerdo conmigo Pepiño Blanco, desde que Zapatero dijo que no se presentaba ha vuelto a repuntar el PSOE. Que no se me olvide preguntarle la próxima vez que venga a León cómo se come eso. A lo mejor es de los que no sabe/no contesta (NS/NC).

Tampoco podía ser menos DIARIO DE LEÓN, que acaba de publicar su propia encuesta sobre la consulta del 22 de mayo, avalando su ya larga y centenaria trayectoria como rotativo independiente. Los resultados para el alcalde socialista Paco Fernández y el aspirante popular Emilio Gutiérrez son de empate técnico, o sea ni fu ni fa, con la UPL de Chamorro haciendo otra vez de partido bisagra. Oiga, que tampoco se me olvide decírselo al director, porque para esto nos hubiera sobrado a ellos y a nosotros con una echadora de cartas, igual de fiable pero más económica. Los pronósticos iban a ser sobre poco más o menos iguales, dado que todo es cuestión de contarle a cada cual lo que quiere oír o leer. A mayores mejoraría mucho el café sin necesidad de darle la tabarra a un camarero apolítico.

En treinta años de democracia a un servidor nunca le han encuestado, de lo cual deduce, como Churchill y salvando las distancias, que alguien está manipulando mi intención de voto, a saber con qué intenciones. Racionalizando la cuestión estoy de acuerdo, no obstante, con los sondeos sobre el Ayuntamiento de León. Por una parte, en la lista de Fernández repiten casi todos, coño qué tropa. Y, por otra, en la de Gutiérrez la superpresidenta del partido y de la Diputación, señora Carrasco, ha hecho una barrida que no vea usted para colocar exclusivamente a sus fieles, a un primo de Rajoy y a tres o cuadro apellidos emblemáticos de la clase media alta local. Nunca falta quien confunde ser conservador con socio del casino. Ojo, Mariano, que no es lo mismo y espanta a mucho personal.

Coinciden todas las encuestas a nivel nacional -”y perdónese este latiguillo de aficionado a la sociología políticamente correcta-” en que las principales preocupaciones de los ciudadanos no son quién va a ganar en las próximas elecciones sino, por este orden, el paro, la crisis y la propia clase política. Lo de ETA hace tiempo que nos la suda y, respecto a las leyes de Leire Pajín, Bibiana y las bombillas de Sebastián, caen tan lejos como Afganistán o la otra guerra de Libia. No digamos ya los chinos plutócratas de Zapatero, de comunistas nada, o el jeque árabe de Qatar, a una de cuyas tres señoras le hemos dado esta semana nada menos que el Lazo de Isabel la Católica. Ay, si levantara la cabeza el granadino moro Boabdil al que su madre decía que llorara por lo que no había sabido defender como hombre.

Acaben como acaben en mayo los comicios municipales y de los modernos reinos de taifas autonómicos uno preferiría no desayunar con encuestas, aunque sean variadas. Es fácil hacer una en el bar de mi calle sin apenas margen de error a la hora de los vinos o de la partida de tute de la tarde: el que no está cabreado contra Zapatero por todo echa pestes de Rajoy por flojeras con la que está cayendo. A la hora de arreglar el país no hay nadie en la barra que no sepa/no conteste. En cuanto al tabernero, está que fuma en pipa con la ley antitabaco.

Desconozco quiénes van a ganar y me fio poco de las encuestas, como sir Winston. Pero tengo una corazonada. Ya sea en el gobierno o bien en la oposición, no va a cambiar casi nada el mes ni el año que viene. Me dijo mi echadora de cartas de cabecera en plan confidencial que todo se limita a barajar.

Total, que seguirán los mismos.

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