CORNADA DE LOBO
Cagüen Judas
E s una novela de setecientas páginas y es pura biografía, memorias de un tipo nada vulgar. Y porque late lo auténtico ahí (la realidad siempre supera a la ficción), le ha salido un gran libro a Santiago Trancón; el lector lo advierte en el primer ojeo. Hay mucha vida y peripecia en « Memorias de un judío sefardí. La verdadera historia de Dan Kofler ».
Con el autor (y Amando de Miguel apadrinando) vino Dan Kofler a León a presentar este libro del que es alma y notario. Habló lo justo y el resto lo propinó con su sonido virtuoso de zimbal, un salterio con patas del que salió el cémbalo y hasta el piano de bata de cola .
Kofler nació judío y rumano, a los dos años se fue a vivir al Israel recién inventado, de joven trotó Europa, pintó y expuso en Alemania y Francia, recaló en la España andalusí para que el flamenco se le metiera en su zimbal y ensayase fusiones musicales, recorrió mundo, vivió cárceles, se fumó glorias, palpó el sentido trágico de la existencia y volvió al Sefarad granadino de su origen, pero esta vez se empotró en la sierra de Madrid donde el sol le rejuvenece y el aire le aventa ideas sin cesar.
Lo judío late en todo el libro (ya le partieron alguna vez la cara por serlo) y como el autor es leonés (aquí fue Trancón delegado de Cultura, pasó de instalarse en política y, sin apearse de la decencia, siguió con su docencia, sus teatros y su poesía en Madrid), arrima al libro el latido judío de León durante siglos (de aquí era el Moisés que compiló el Libro del Zohar , clave de la cábala hebrea). Aunque sabía Dan que en esta tierra hay costumbre de matar judíos en Semana Santa con broma de limonada, le advertimos que al principio fue cosa literal, cruel represalia, y que en estos nortes de la vieja cristianía aún palpita un viejo antisemitismo en fobias populares y refranes, quizá porque intentamos esconder y renegar de ese quince por ciento de nuestra sangre leonesa que es judía (entre los asturianos es el cuarenta por ciento y alguno se asombra o se escuece). Judá, Judea o Judas están en el blanco de las viejas tirrias. No las hemos superado y más de un cura sigue diciendo cagüen Judas en la partida porque le sabe a jaculatoria. Por eso, y por más, este libro de Trancón era necesario.