Diario de León
Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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Si usted se encuentra en la callle con algún tipo cabizbajo que habla en voz alta para sí mismo haciéndose las tres preguntas de la filosofía clásica —¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?— no le quepa duda de que es un militante socialista. Pero no hace falta ser Sócrates para responder a todas por este orden: sólo sé que no se nada, vengo del cargo y voy al paro. La vida es así.

Mientras tanto quedan dos semanas de campaña electoral en la que nos van a tomar a todos por imbéciles con proclamas demagógicas por aquello de que, si alguien pica, que lo haga convencido. Esto no ha hecho más que empezar, así que hay que prepararse para los mítines más ideáticos y promesas surrealistas, cuando el pais lo que pide es lo del peregrino sensato enviado a Lourdes para el milagro de la curación: «Virgencita, que me quede como estoy».

Malicia uno que la campaña de Rubalcaba se va a basar en cualquier cosa menos en el asunto de los cinco millones de parados, como la guerra incivil de hace ochenta años, una escuela pública de cuya teta maman cientos de miles de funcionarios y funcionarias, también los cuatro meses de vacaciones y puentes, las monjitas de la enseñanza concertada tienen otro convenio, gracias a Dios, etcétera. Puede que lo mismo metan en danza la parida de la ley de paridad de sexos —en casa manda mi mujer— y así todo el rato hasta recordar el 20-N aniversario de la muerte de Franco, por cierto que también la del falangista José Antonio Primo de Rivera y la del paisano anarquista Buenaventura Durruti. El primero murió en la cama asesiado de sociatas heroicos, aunque a manos de su yerno, el marqués de Villaverde, en tanto que el segundo lo hizo en el paredón de Alicante frente a un pelotón de fusilamiento y el tercero de un tiro en la espalda defendiendo Madrid de las tropas nacionales. Seguramente Carrillo sepa de las dos últimas cuestiones más que nadie a poco que se le refresque la memoria histórica.

Sin llegar a las historietas del abuelo Cebolleta o el de Zapatero —al mío también se lo llevaron de aquella y yo no había nacido— rejuvenece uno viendo a Felipe González, Alfonso Guerra y Rubalcaba cuando piden otra vez el voto para el PSOE en la España de hoy. A este trío sí que lo conoció un servidor de joven, en mala hora, cuando hace década y pico dejaron por las cunetas tantos parados como hoy. Hombre, después de Zapatero, el ahora puenteado hacia ninguna parte, es de esperar que la historia no se repita por el bien de los tataranietos. En cuanto a lo del fin de ETA qué más da, si ya tienen todo lo que querían sin disparar un tiro. Así también ganaba las guerras Gila, o sea negociando al teléfono con la otra trinchera —¿Es ahí el enemigo? Se ponga— lo que pasa es que lo suyo iba de coña y la que le espera a Rajoy es para colgar o colgarse. Otra herencia envenenada del chico de aquí, al que se le ruega encarecidamente que apague las ideas. En su caso y para dos semanas que le quedan digo yo que le será tarea fácil a cualquier fontanero de La Moncloa.

Respecto a los populares, se pasean por ahí como la Santa Compaña del pueblo de Mariano, lúgubres y sin decir ni mú. Asegura Rubalcaba que dan miedo en este mes de ánimas y es igualmente mentira, porque los que de verdad acojonan, con perdón, son los vivillos socialistas. Es cierto, no obstante, que el gallego se mete en charcos donse no le llaman como el de las cuatrocientas promesas electorales del programa del PP. Oiga, con dos o tres bastaban y que se entendieran, como cuando Alfredo Landa platicaba en «El bosque animado» con el ánima en pena de Fiz Cotovelo la noche de difuntos. «¿Te queda tabaco para liar?», preguntaba el uno. «No me han dejado ni para eso», respondía el finado, a lo que Landa, bandido forestal y pardiño, huyó despavorido. Más o menos como ahora con los recortes que se avecinan. No queda ni para fumar de gorra.

Por lo que respecta a León, además de mas de lo mismo, está lo del exalcalde Paco Fernández que se ha caído de la lista, muy listo él. Insiste el número uno, José Antonio Alonso, en que Zapatero ha invertido aquí ocho mil millones de euros, casi billón y medio de las viejas pesetinas, que no sé dónde estarán pero a mí que me registren. Podían cambiar el disco a estas alturas del trile cuando todo lo que no sea mantener el cargo es morralla.

Apaga y vámonos a votar después de esta bobada de campaña electoral que viene para bobos indecisos en las encuestas.

Por lo menos somos el voto útil.

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