CORNADA DE LOBO
Ríete, hombre
Me advierte un gaucho que desde hace unos años cazurrea su suerte entre nosotros (ay, tan lejísimos de la madre) de que en esto de atragantos económicos y corralitos (aquí, patios... de Monipodio) nos llevan los argentinos algún máster de ventaja... y algunos culos pelaos... y añade que la mitad de aquel bendito y maldito país no sabía si cortarse las venas o dejárselas largas cuando les llovió del cielo el estacazo suyo.
Sin embargo, en tragedias y batallas perdidas, el argentino saca a relucir ese soberbio cruce que enriquece su carácter, mezcla de «gallego» y siciliano en sangres, cantinelas o delirios, así que en estos tragos y lamentos echa mano del humor trágico o absurdo y exorciza así su pánico. Si lo perdió todo o se lo robaron, salvará su orgullo místico y existencialista, ironizará y estampará en la pared aquella pintada que se vio entonces en Buenos Aires: LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PERDIÓ.
La risa que pueda provocar este grafiti es de enterrador... aquí, algunos pensarán en Rubalcaba... y otros en la Bolsa, en el ayuntamiento o en su empleo, así que no seguiré por este derrotero pesimista ( El pesimista es un optimista bien informado ), que aquí la cosa está muy nublada, gaucho, que la gente anda algo depre... y la Navidad ya está encima, socorro. No se puede acabar una columna metiendo más nubes al panorama.
Pues tira por el humor terapéutico, pibe, cuéntales cosas graciosas, me dice.
No está para gracias la cosa.
Pues las cuento yo (no intentes nunca taparle la boca a un argentino): ¿Sabés que a la feminista argentina Esther Vilar le gustaba bromear en serio repitiendo aquello de «Si las mujeres fueran buenas, Dios tendría una»?...
Vale, gaucho, pero me acabas de espantar a las dos lectoras que me quedaban.
Tranquilo, te las repesco: ¿Sabés cómo puede perder una mujer ochenta kilos de grasa en sólo un día?... ¡pues divorciándose! (puta gracia, chaval)... ¿y aquel de un gitano que estaba una vez jugando al ajedrez?... ¿viste, pibe?, ¡al ajedrez!... (vale ya)... ¿sí?, ¿no querés chistes?, ¿de verdad?... pues te vas a hartar con todos los que van a contarte en cuanto pasen las elecciones.