Muy personal
Sobre el futuro, Héctor Álvarez de Celis aspira a encontrar trabajo en Kuujjuaq, pero para ello tendrá que pedir un permiso de trabajo y una residencia permanente, lo que le convertiría en inmigrante canadiense de pleno derecho. Este joven leonés ve muchas ventajas en quedarse allí, «las condiciones laborales son óptimas —asegura—. No hay mucha gente que quiera vivir en estas latitudes, por lo que el Gobierno atrae a los trabajadores pagando sueldos mucho más altos y ofreciendo vacaciones y ventajas impensables más al sur».
Héctor confiesa que algún día le gustaría volver a León, «siempre será mi casa, pero ahora no es el momento y no me gusta pensar tan a largo plazo». Echa de menos a la familia y recalca que su madre es siempre «la primera que me apoya y ayuda para que pueda hacer todo lo que me hace feliz». También, claro, a los amigos —«los de siempre»—, las tapas del Húmedo y sus terracitas o dar un paseo por la catedral. «Sin embargo, aquí tengo la posibilidad de perderme en la tundra o ver auroras boreales, una de las experiencias más impresionantes de mi vida».