Gente de aquí y de allí | La otra cara
Famosos bajo lupa
El FBI desclasifica centenares de casos a los que investigó durante la década de los 90 por razones muy diversas.

El fundador de Apple, Steve Jobs.
Que Steve Jobs tenía un «sentido de distorsión de la realidad» no es ninguna novedad. Figura en la biografía que él mismo aprobó antes de fallecer el pasado octubre víctima de un cáncer de páncreas. La novedad es que esa «distorsión de la realidad» era uno de los aspectos del genio de Apple… que había investigado el mismísimo FBI.
Aclamado como uno de los mayores visionarios de la tecnología de su generación, el cofundador de la famosa manzana, coqueteó con las drogas en su juventud y sacó de quicio a colegas pese a generar un respeto universal. Eso decía de él el la agencia de seguridad en 1991. Por aquel entonces, el FBI investigó a Jobs ante la posibilidad de que pasase a formar parte del gabinete del presidente George H.W. Bush. Una serie de entrevistas con amigos y compañeros trazó una imagen familiar de un hombre brillante que intimidaba a compañeros e insistía en salirse con la suya, pero cuyo impulso y visión inspiraban admiración.
Pero Jobs no fue el único rostro conocido al que el FBI siguió sus pasos. El clan Kennedy, Marilyn Monroe, Elvis Presley, Lady Di y John Lennon son algunos de los nombres que figuran en la larga lista de ricos y famosos investigados por la agencia. Miles de documentos que esconden entre sus líneas affaires entre actrices y políticos, el mundo del espectáculo y su vinculación con las mafias, en qué invertían su dinero las estrellas o las inclinaciones políticas de los artistas y empresarios.
Tanto John Lennon como su viuda Yoko Ono fueron examinados minuciosamente por el Gobierno de EE.UU. debido a que se involucraron en protestas contra la guerra de Vietnam. Algunos personajes, como la fallecida modelo Anna Nicole Smith, aparecen en los archivos del FBI porque fueron amenazadas con extorsión o violencia. De otros, como el escritor Norman Mailer o el actor Charlie Chaplin, se sospechaba que simpatizaban con el comunismo, y a otros como Frank Sinatra les seguían los pasos por su vínculos con la mafia.
Personajes que contaban entre sus miles de seguidores al mismísimo FBI.