Cosas de aquí y de allí | No es cuestión de vocación
Una oferta laboral casi irresistible
La Iglesia católica promete «trabajo fijo» en una campaña para reclutar aspirantes al sacerdocio.

Un sacerdote lee un libro con la imagen del Papa Juan Pablo II como marcador.
No aseguran una vida regalada, pero sí vivir como un cura. Harta de la crisis de vocaciones, la Iglesia católica ha echado mano del marketing y ofrece una oferta laboral irresistible en tiempo de crisis: un «trabajo fijo». Con la pretensión de reclutar a aspirantes al sacerdocio, la nueva campaña de la Conferencia Episcopal con motivo del Día del Seminario ofrece algo tan raro hoy en día como estabilidad laboral. Al fin y al cabo una carrera profesional sin sobresaltos es coherente con la máxima ignaciana: «En tiempos de tribulación no hacer mudanza».
Los obispos son conscientes de que la remuneración prevista para el ejercicio de las labores pastorales no es muy atractiva. Como ellos mismos dicen, no prometen «un gran sueldo». Pero los 800 euros que puede llegar ganar un cura en la actualidad no difieren demasiado de las retribuciones que ofrece el mercado laboral a los jóvenes.
Con el lema «Te prometo una vida apasionante», la jerarquía católica ha difundido un vídeo en el que nueve sacerdotes dan fe de que su trabajo es un «proyecto inolvidable». El mensaje va dirigido tanto a seminaristas como a personas susceptibles de engrosar las filas del sacerdocio, dentro de la campaña promovida para remediar el vacío que sufren las aulas de los seminarios.
«La profesión más feliz». El obispo de León, Julián López, hizo ayer un llamamiento para no «arrojar la toalla» en la búsqueda de nuevas vocaciones y valoró que no exista el paro en el sacerdocio, al que aludió como «la profesión más feliz del mundo». En una carta pastoral con motivo del Día del Seminario, que se celebra el próximo 19 de marzo, López reclamó «confianza tenaz» para atravesar «el prolongado desierto de la sequía de vocaciones», «tan abundantes en la diócesis en tiempos no muy lejanos».
Por otra parte, 22 seminaristas se preparan en la Diócesis de León para convertirse en los sacerdotes del siglo XXI.