ADIÓS AL MODELO SANITARIO | LAS REACCIONES
Rubalcaba ve en la reforma del copago farmacéutico una bajada de pensiones
Los socialistas tildan la medida de «ocurrencia» poco meditada y nada eficaz.

Rubalcaba y el líder de los socialistas portugueses, José Antonio Seguro, en Lisboa.
Ni es eficaz, ni supone un gran ahorro para el sistema, ni se trata de una medida justa. El PSOE no encuentra en la reforma del copago farmacéutico que ayer explicó la ministra de Sanidad, Ana Mato, ni un sólo elemento digno de aplauso. Alfredo Pérez Rubalcaba alegó, desde Lisboa, que se trata de una forma indirecta de bajar las pensiones, lo que Mariano Rajoy prometió una y otra vez que no haría. Y la responsable de Política Social de su partido, la ex ministra de Sanidad Trinidad Jiménez, aseguró poco después que ni siquiera está claro que vaya a servir de algo.
Los socialistas sostienen que el Ministerio de Sanidad ha actuado de manera atolondrada sin hacer un estudio en profundidad de las fórmulas que cabe poner en marchar para ganar eficiencia en el sistema. La prueba del nueve, a juicio de Jiménez, es que la ministra ni siquiera acompañó su propuesta de una memoria económica. «El Gobierno habla de 3.000 millones de euros de ahorro; nosotros hemos hecho unas cuentas muy precisas y, como mucho, se llegaría a los 1.000 millones», sentenció.
Rubalcaba, que se pronunció sobre el asunto cuando el Consejo Interterritorial aún estaba reunido —y sólo se conocían las líneas generales de la propuesta adelantadas por fuentes gubernamentales desde México—, tachó la idea de introducir el copago sanitario también para los pensionistas de «malísima ocurrencia». «Que hay que ahorrar en sanidad, lo sabemos todos —alegó—; que se están haciendo esfuerzos, lo sabemos todos. Pero hay fórmulas distintas de las que nos ponen encima de la mesa».
Crítica y oferta
Rubalcaba combinó la crítica con una oferta de colaboración, si bien es cierto que algo limitada. Aseguró estar abierto a hablar de «todo», pero sobre la base de las propuestas que plantea el Ejecutivo. «Hay medidas que el PSOE tiene en su programa electoral que merece la pena que nos sentemos para ver si es posible el acuerdo», dijo. Nada que vaya más lejos de eso. Es más, dejó claro que los Pactos de La Moncloa son, a su juicio, cosa del pasado.
Los socialistas se quejan, aún así, de que el Gobierno no hace ni el más mínimo esfuerzo por entablar un diálogo. Trinidad Jiménez aseguró que aún está esperando una llamada de una ministra que, a su modo de ver, ha demostrado tener un escaso conocimiento de lo que tiene entre manos.