ADIÓS AL MODELO SANITARIO | EL ANUNCIO
Los jubilados pagarán ahora entre 8 y 18 euros por sus medicamentos
Sanidad quiere ahorrar 7.000 millones con las nuevas medidas sanitarias.

Antonio María Sáez saluda a Ana Mato antes de la reunión.
La sanidad española entró este miércoles en una nueva etapa. La necesidad imperiosa de recortar 7.000 millones para cumplir con el objetivo de déficit desembocó en un copago farmacéutico o «reordenamiento» de los servicios existentes, como lo denominó Ana Mato. La ministra explicó a los consejeros en la Comisión Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) las líneas maestras del real decreto que aprobará el Consejo de Ministros mañana viernes y que tiene como objetivo último el ahorro de esos millones de euros a través de la flexibilización de los recursos humanos, consolidar una central de compras o poner fin al turismo sanitario.
Y una de las trazas del proyecto es acabar con la gratuidad de los medicamentos para los pensionistas españoles. Todos ellos, unos ocho millones de españoles, tendrán que pagar algo por los fármacos que consuman.
El proyecto, que acordaron Ejecutivo y comunidades, establece que cerca de ocho millones de pensionistas (en su gran mayoría jubilados) que ganan menos de 18.000 euros anuales pagarán al mes un 10% de sus fármacos, con un máximo de 8 euros por sus medicamentos. Aquellos que perciben más de 18.000 euros, tendrán que abonar 18 euros. Si los usuarios gastan más que esos dos topes, la administración abonará la diferencia.
Uno de los mecanismos elegidos para devolver el dinero es la tarjeta electrónica, a través de un chip que recoge todos los datos del paciente, aunque todavía no está implantada en todas las regiones.
También tendrán que pagar la inmensa mayoría de la población activa, algo más de 7,9 millones de personas que ganan menos de 100.000 euros al año. Ahora abonarán la mitad del precio del medicamento, en vez del 40% como hasta ahora. La subida alcanzará el 60% para las 250.000 personas que superan los seis dígitos de renta anual. Quedan exentos de pagar los parados sin prestaciones y las personas con pensiones no contributivas.En cambio, los enfermos crónicos seguirán pagando una décima parte de sus medicamentos.
Las disculpas
La ministra de Sanidad, en una comparecencia rodeada de consejeros de todos los colores políticos, pidió «disculpas» por esta decisión pero recalcó que era necesaria para mantener la gratuidad de la «asistencia sanitaria a todos los españoles». Además, la ministra rechazó que esta medida tuviera afán recaudatorio. «Puede suponer 1,5% más», comentó, para añadir que si hubieran querido llenar las arcas públicas hubieran puesto una tasa de un euro a las recetas, como hizo la Generalitat de Cataluña. En ese caso, la administración hubiera recaudado unos 800 millones.