Diario de una aventura

En estado de alerta

Tras la cortina de granizo se ocultaba una realidad arrolladora: un tornado que comenzaba siendo de fuerza F1 y que acabó alcanzando fuerza F3.

Publicado por
GARCíA TRAPIELLO
León

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Un F3 puede originar en su interior vientos de más de 300 kilómetros por hora. Puede arrastrar árboles, tejados, camiones y un sinfín de objetos que se convierten en metralla lanzada a cientos de kilómetros por hora... Amigos: cuando uno ve uno de estos gigantes aproximarse, toma conciencia de lo peligroso que es tratar de meterse dentro de uno de ellos.

Tras nuestra visita a los aviones de la Nasa de la que os hablaba en mi última crónica, los meteorólogos nos enseñaron en el mapa lo que se aproximaba, ese primer frente que llegaría horas después. El nivel de tornado había ido bajando de 15 a 5, y luego a un 2% de probabilidades de que se formaran. Era una pequeñita mancha, pequeña para lo que suele ser por aquí, y que apuntaba hacia el oeste como lugar en el que se formaría la tormenta. Fuimos todos hacia allí (los camiones con radares Doppler, los cazatormentas... el pequeño convoy que se mueve persiguiéndolas, y que tienen sus ojos especialmente puestos en nosotros, ya que sólo nuestro equipo puede atravesarlos) y ya por la tarde comenzaron a formarse unas nubes muy redondas, casi aplastadas... Parecen pequeños huracanes que van girando.

Intentamos como locos ir a meternos dentro de él. Cuando le vimos era un F1 y en minutos pasó a F2 (en un F2 los vientos en su interior pueden ser de 200 por hora) y fue creciendo hasta F3. ¡Es muy difícil interceptar su trayectoria! Su velocidad de traslación era de 70 por hora, aproximadamente. Le seguíamos primero por carretera y luego a través de caminos, a 110 por hora por terreno de barro, granizo, arcilla... así hasta que el TIV se cruzó dos veces, una de ellas muy violenta, y tuvimos que aflojar. Por eso no pudimos interceptarlo, pero sí estar muy cerca de él y filmarlo muy bien.

El impacto que nos ha causado a Emilio y a mí esta primera experiencia como cazatornados la verdad que ha sido grande, porque ahora sabemos exactamente a qué nos enfrentamos: a la posibilidad de que impacte contra nosotros un árbol de varias toneladas a 350 por hora, o que salga un camión del tornado, o una cosechadora, o una furgoneta, o un tejado, o una vaca... y lo sabemos porque lo hemos visto, cuando nos hemos acercado a la zona de la destrucción.

En apenas quince segundos aerogeneradores (a medio millón de dólares cada uno) destruidos o dañados estructuralmente, camiones de gran tonelaje destrozados, tejados enrollados por la velocidad del viento en rotación, camionetas de dosejes colgadas en árboles, un montón de reses muertas que han salido volando arrastradas a kilómetros de distancia... todo, como su hubiera caído una bomba. Y la mayor parte de los daños son por lo que arrastra y mueve el tornado, como por ejemplo rocas de cientos de kilos que va golpeando contra todo... todo lo que arrastra se convierte en un misil. La familia de la granja que fuimos a visitar y que el tornado había devastado salvaron la vida porque el chaval estaba algo mosca con las nubes y atisbó a ver el tornado entre la cortina de granizo! Eso les salvo la vida a todos, que corrieron a meterse en el refugio anti-tornado.

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Nuestra presencia aquí permitirá aportar valiosos datos científicos que servirán para entender mejor la mecánica de estos destructores fenómenos. Ahora mismo los partes apuntan hacia Nebraska. Mañana decidiremos el rumbo definitivo, y pasado mañana puede empezar la juerga de verdad.