premios príncipe de asturias. la reivindicación del heredero
El príncipe defiende España
Don Felipe pide en la entrega de sus premios en Oviedo «resolver diferencias respetando las leyes». La entrega de los ‘Príncipes de Asturias’ se convierte en una defensa de las humanidades ante la crisis.

La reina y los príncipes de Asturias a su llegada al Teatro Campoamor de Oviedo. Tras ellos, la protesta por los recortes.
La ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias se convirtió en una reivindicación de las humanidades. Y no sólo eso. El príncipe de Asturias, en su discurso más importante de todo el año, hizo una férrea defensa de la unidad de España y, en clave política, en un momento en que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, auspicia la independencia de Cataluña de España, don Felipe abogó por «resolver diferencias respetando las leyes», «caminar en la misma dirección» y superar «los desencuentros» preservando emociones y sentimientos compartidos para trabajar con «respeto» y confianza mutua «en un mismo proyecto de convivencia».
No faltó tampoco una velada crítica a los recortes educativos. Así, en el Teatro Campoamor de Oviedo, especialmente engalanado para la ocasión, se pudo escuchar la advertencia de don Felipe, quien alertó del «encogimiento del alma» que, en palabras de Tagore, supone menospreciar la educación. El heredero de la Corona, en su discurso más relevante del año, exhortó a los españoles a huir del «pesimismo, la resignación y el desaliento» en tiempos tan difíciles como los actuales. Don Feliope apeló a recuperar el espíritu de la Transición para superar el trance actual con «vocación y espíritu integrador».
Españoles y políticos
El príncipe dedicó una buena parte de su discurso a los «sacrificios que están haciendo tantos españoles» y a la exigencia que ello supone para que los políticos aborden «la gran tarea de encauzar y dar respuesta a los graves problemas que vivimos». Puso especial énfasis en la responsabilidad de los gobernantes y los poderes públicos para salir del atolladero.
Así, animó a los que ocupan las instituciones del Estado a que su brújula se oriente más que nunca hacia los «intereses generales y el bienestar» de los ciudadanos y llegó a decir que los españoles viven «momentos decisivos» de su historia, lo que obliga a todos a dar «lo mejor de nosotros mismos» y ha hecho hincapié en que sus diferencias deben respetarse siempre dentro del Estado de Derecho.
«Son tiempos extraordinariamente complejos y difíciles», ha apuntado el heredero de la Corona, que ha insistido en que «también son tiempos de mirar hacia el futuro con esperanza y responsabilidad, tiempos para la convivencia».
Al son de las gaitas, don Felipe, doña Letizia y la reina Sofía entraron en el Teatro Campoamor entre los aplausos de los curiosos y silbidos y ruidos de bocinas procedentes de una protesta contra los recortes.
Como no podía ser de otro modo, la filósofa Martha C. Nussbaum, ganadora del premio de Ciencias Sociales, aseguró que el ideal de justicia no se puede alcanzar sin una formación cimentada en los estudios humanísticos «La ética es la mejor herramienta para proteger la riqueza de las naciones, su creatividad, sus peculiaridades y su capital social»
El gran ausente fue el escritor Philip Roth, a quien el jurado adjudicó el Premio de las Letras. Roth, convaleciente de una operación de columna vertebral, hizo llegar un mensaje en el que expresaba su agradecimiento y sorpresa por el reconocimiento. El autor de Pastoral americana se sintió honrado por que los lectores españoles se hayan sentido atraídos por su obra, tan íntimamente ligada a la sociedad estadounidense, y superado los prejuicios y la «acérrima animadversión política» que concita su país.
La reina, que escuchó los discursos de los premiados desde el palco principal, prestó especial atención a las palabras de la filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum, que abogó por un nuevo enfoque para medir el desarrollo de un país. Nussbaum, definida por el Príncipe como «brillante helenista», considera que el PIB per cápita es insuficiente para evaluar la calidad de vida de un estado. Puso como ejemplo su país, que pese a su potencial económico, está lastrado por profundas desigualdades en materia educativa, sanitaria y «un historial lamentable de violencia de género». «No me parece demasiado atrevido afirmar que el florecimiento humano requiere el florecimiento de las disciplinas de humanidades», dijo la galardonada, para quien los saberes clásicos nos hacen pensar sobre la «vulnerabilidad humana y la aspiración de todo individuo a la justicia». Una gran expectación despertó la llegada de Iker Casillas y Xavi Hernández, rivales y amigos, al lugar donde se celebró la ceremonia.
Grandes aplausos concitaron también el aqruitecto español Rafel Moneo, la Cruz Roja y la Media Luna Roja y el creado de Mario Bros, el japonés Shigeru Miyamoto.