Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Tuvo la muerte que acabar muy cansada de tanto ir detrás de Claudio sin alcanzarle ni la sombra hasta que ayer, junto a una sebe, en el pago la Baraciella de su Gradefes de cuna y pasión, le sorprendió a sus 93 años enredado en sus afanes y quehaceres, en sus idas y venidas… y solo… era su norma para encararse al destino y a la suerte de los días, y si era mala suerte, se estrellaba contra un Claudio hecho frontón de cinismo alegre y burlón, replicando con la risa a la tragedia que enhebra la existencia… era todo un “mozo” y entre los mozos tuvo su mejor eco y el trono que se gana la gente de entraña y de ley. Claudio era, en fin, un verso libre, perro sin collar y gobernador de sí mismo.

Me llegó la mala noticia por Carlos, que en Gradefes tiene huella de agitación cultural y conciencia rural: “ha muerto Madreñinas”… también su alcaldesa colgó en las redes la noticia que hoy cayó un combatiente del pesimismo y de la severidad cazurra dejando al pueblo huérfano de un tipo irrepetible. ¿Quién no quería a Madreñinas respetándole su fuero silvestre y montaraz, su terca soltería de no casarse con credos y servidumbres?...

A Madreñinas le llevaron a la Guerra cuando tenía 17 y no volvió hasta tres años después de que hubiera concluido, levantó en un prado cuadra y corral y allí quiso vivir siempre, allí se aparejaba la vida y allí durmió hasta no hace tanto (coño, Claudio, pero ¿por qué no te vienes a vivir a la casa que tienes en el pueblo?... porque los vecinos oléis mal). Desquició a la muerte y a los médicos que nunca visitó, porque si se escalabraba, lo resolvía con emplasto de tierra y musgo… y arreando. La muerte debió tomarle cariño o cogerle respeto, porque resolvió su tarea con un trámite expeditivo sin condenarle a postraciones hospitalarias que el bueno de Claudio no merecía. Madreñinas estaba hecho de vilorta retorcida, era una novela con patas y alcanzó, en la cárcel de los días, la libertad y la aristocracia de quien no tiene que dar razón de sus pasos. Fue una república independiente el tío. La tierra le será leve. Pero sin sus risas, ya no tendrán campanil aquellas calles y aquellas noches.

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