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PEDRO TRAPIELLO
León

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Toneladas y toneladas de bolsas de plástico devora al día este planeta, son basura indestructible, mierda viva por los siglos.

Por Mauritania pasaba antes el rally París-Dakar que perdió hace mucho el París y ahora ha perdido el Dakar, ni chicha ni limoná. Hoy esa estampida rueda por países y desiertos americanos, así que en Mauritania ya no les gritan ni les tiran piedras a los coches los islamistas del Sahel como en Malí o Senegal... ya no insultan con sus motores a la pobreza secular de esta ruta por el África mora y gabacha, ruta que los pilotos y su cortejo de mecánicos y prensa dejaban sembrada de un rastro de botellines de plástico, envoltorios plateados, envases de bebidas isotónicas, papeles, basura... ese rastro luce ahora en Atacama... hasta que se cansen también como los mauritanos y lleguen un año las pedradas porque están mancillando parajes naturales o territorios incas y arqueológicos mientras escupen al cielo con su despilfarro y su rugir de motores por pura diversión.

Mauritania ya no lo sufre.

Y Mauritaria ha sido noticia estos días por algo insólito: desde el 1 de enero se aplica una ley que prohibe la fabricación, importación, venta y uso de bolsas de plástico. Así.

Allí las bolsas muerden más que si tuvieran dientes, pues resulta que cuando el viento las esparce por el campo, hay ganados (las cabras, más) que las mordisquean o comen y les acaban haciendo un cisco intestinal que los lleva al otro barrio... y otro tanto ocurre con los millones de bolsas de plástico que acaban en el mar: muchos peces se los tragan, se les hace un tapón en el culo y requiescant in pace... así que los mauritanos no prohiben el plástico por ecologistas, sino porque les muerde la pesca y las chuletas.

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Cruzando una vez el sur del Atlas marroquí, veíamos con alguna frecuencia cómo aquellas planicies desérticas estaban sembradas de rocas negras que creímos volcánicas, un fenómeno... pero no eran rocas, pues se levantó viento y empezaron a rodar como cardos de película... eran bolsas de plástico negro usadas en ese país cada vez más... vuelan a muchos kilómetros de donde las dejan... ¿qué dios limpiará nunca aquella inmensidad?...