Vivir con 5 euros y sin cuentos
Una familia italiana demuestra que es posible vivir con ese dinero al día gracias al cultivo de alimentos y la autoproducción de artículos de limpieza e higiene .
Ahorrar y cuidar el medioambiente es posible en tiempos de crisis, gracias a las recetas que ha recopilado la autora italiana Stefania Rossini en el libro Vivir 5 personas con 5 euros al día , donde recuerda que productos como el desodorante o el detergente para lavadora se pueden hacer en casa.
Rossini, un ama de casa de 37 años, madre tres hijos y bloguera, define su libro como un «manual práctico» pensado tanto para aquellos que tienen necesidades económicas inmediatas, como para los que «simplemente» deseen llevar un estilo de vida más «sencillo» y cuidar su salud y la del planeta. En la publicación, editada por Zenith, la autora explica los trucos que le han permitido mantener a los cinco miembros de su familia, invirtiendo tan sólo 5 euros diarios gracias al cultivo de alimentos, la auto producción de artículos de limpieza doméstica y cuidado personal, entre otros.
Rossini cree que los seres humanos se han acostumbrado a comprarlo «todo» y están más interesados en «consumir» que en «hacer» sus propios productos, los cuales son más naturales y baratos que los de las tiendas. «Los 5 euros al día son una media mensual, no es una imposición, e incluye los gastos en comida, detergentes, cosméticos y material escolar para los niños; por lo que no cuenta ni la gasolina, ni los gastos de la hipoteca, ni el mantenimiento del coche, ni los recibos de la luz y agua», explica Rossini durante la entrevista.
Esta familia italiana ha pasado de invertir entre 500 y 600 euros al mes en la cesta de la compra, a gastar tan sólo unos 150 euros en aquello que no puede fabricar como queso o champú, ya que no ha encontrado «aún» una receta adecuada para este último producto.
Decidió cambiar su estilo de vida porque se sentía atrapada en un círculo vicioso de trabajar para ganar dinero y consumir, lo cual no le dejaba tiempo para vivir y disfrutar de los suyos. De esta manera, buscó sistemas alternativos de subsistencia y descubrió el Movimiento italiano por el Decrecimiento Feliz, basado en la disminución controlada de la producción económica con el fin de equilibrar la relación entre el ser humano y la naturaleza, y se mudó con su familia a una vieja granja situada en un pueblo a las afueras de la ciudad de Brescia, donde empezó a cultivar verduras y hortalizas. Sin embargo, afirma que no es necesario mudarse a una casa con un terreno si se desea cultivar ciertas plantas, ya que es posible hacerlo si se dispone de un balcón pequeño como pueden ser hierbas aromáticas como el romero, la albahaca o el cebollino; y lechugas porque ocupan poco espacio y son fáciles de cuidar.
A través de este cambio no contribuye al desperdicio provocado por los embalajes de muchos artículos y, además, no intoxica su cuerpo.