CORNADA DE LOBO
Discurre, paisa
Tu abuelo te daba sopas con honda y tú debiste quedar empanizado o con las entendederas arrendadas a la cultura del cultivo comodón y de la subvención llorada.
Como agricultor no tienes precio, paisa, vales poquito... como ganadero, menos, ni lo intentaste en serio... y la tierra que heredaste se te queda hoy flaca de renta y gorda de agobio o gasto, así que has pensado vender, traspasar y largarte de ahí, aun a pesar de lo que hiela en tus horizontes soñados: ese empleo en lo que sea y tu pisito en La Lastra. Antes de que lo haga el médico, vas a matar a disgustos a tu padre, ahora que el pobre anda renco medio mes y el otro medio ingresado, tan malito, que ya ni se sulfura cuando intenta disuadirte del disparate.
A vender.
Tu abuelo también pudo irse del pueblo antes de la Guerra, bien le tentaron las circunstancias perras de entonces, un cura que había estado en las américas de misionero un rato y dos primos suyos que se instalaron en Méjico y mandaban cartas exageradas para no delatar lo putas que lo pasaron hasta montar veinte años después un pequeño colmado y al lado una casa de comidas en un barrio humilde de Puebla.
Pero tu abuelo resistió y discurrió, se afanó en novedades e ingenios, buscó lejos patatas victorianas que fueron la envidia de la ribera, injertó frutales con variedades que aquí no conocían y logró esos arbolones que dejas morir en tu huerto, estraperlaba legumbres si hacía falta, madrugón tras madrugón, experimentaba con semillas lejanas, colmenas, bichos o abonos, lo que fuera, siempre pensando en el «amejoramiento» de las cosas... hasta cultivó adormideras... y cuando llegó el lúpulo, fue el primero, apostó fuerte y de ahí salió lo que fue comprando y trabajándose después, o sea, tu herencia, lo que ahora quieres malbaratar.
Pero júrame, gañán en tus cincuenta, que antes de romper la baraja te informarás y averiguarás cómo cultivar la quinua, una planta entre legumbre y arroz, de Perú, aquí tiene tierra idónea... la quinua es gran descubrimiento y alternativa, en Europa ya la cultivan, quizá sea tu salvación... ¿no vino también de Perú la patata a redimirte?...
Piensa en tu abuelo.