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León

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Liturgia dominical

JUAN CARLOS FERNÁNDEZ MENES

Jesús llama a seguirle, lo que supone fe y fidelidad a Él, y entrada en una comunidad. Ambas cosas son esenciales y están íntimamente relacionadas. Seguirle lleva a la comunidad; y la vida comunitaria es camino para el seguimiento de Jesús. La Iglesia, comunidad cristiana llamada también a la misión de la evangelización, se identifica por que es enviada. Evangelizar es anunciar el Evangelio de Jesucristo y promover entre los hombres la fe en El y la vida según su Espíritu. Es acompañar a los hombres en el camino de la librarse de criterios estrechos y materialistas, y adherirse a la luz de Cristo. La evangelización consiste, por tanto, en compromiso de fidelidad, solidaridad, diálogo, participación de la íntima experiencia de la fe, testimonio vivido.

En el camino del anuncio de la Buena Noticia, habrá que ésta se guarde sin alteración alguna. El mensaje que hay que anunciar es fundamental: Cristo muerto, sepultado, resucitado al tercer día, aparecido primero a Pedro y después a gran número de gente. El mensaje es eso: anunciar a Cristo. Es posible que san Pablo quiera insistir aquí en lo esencial del mensaje, porque los Corintios están orgullosos de su ciencia y de su filosofía, y, sin llegar a negar la resurrección, parece que quieren dar preferencia a la sabiduría humana. Frente a esta actitud, san Pablo recuerda una primera fórmula de fe: «Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras». Son hechos históricos: la muerte de Cristo, el hecho de su sepultura, su resurrección; la muerte de Cristo por causa de nuestros pecados; la resurrección de Cristo que arrastra consigo la nuestra. Es el mensaje esencial de la fe cristiana.

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Dios no nos da todo hecho. Jesús hace echar las redes a los apóstoles. Este es el estilo de quien es para nosotros la esperanza, del Señor que nos llama a vivir en la libertad fundamentada en la verdad. Los cristianos somos libres en la esperanza, porque hemos sido liberados por Cristo de todo lo que nos encadena: egoísmo, odio, injusticia, mentira..., aunque no sea todavía realidad en nuestro «hoy». Nuestra misión consiste en ayudar a todo el hombre -cuerpo y espíritu- y a todos los hombres a salir del mal que nos ahoga; y en colaborar en comunicar a todos la vida abundante, que es Dios.