CORNADA DE LOBO
Año de culebras
Todos los chinos celebrarán el 4711 de su calendario como el Año de la Serpiente y eso quiere decir que, si ellos se enculebran estos doce meses, los demás reptaremos, serpentear le dicen... y en ello estamos.
Para los chinos la culebra es un bicho de buena consideración (es filosófica, sabia, tranquila y comprensiva) y en el orbe cristiano, sin embargo, es tenida por encarnación del mal, viva estampa de Satán tentando a Eva y cuya cabeza destripan las Inmaculadas en la imaginería, cosa que no se entiende bien, pues entre los mandatos diáfanos de Jesús en sus evangelios, está la obligación de ser «cándidos como palomas y astutos como serpientes»... inmejorable consejo.
El problema está en qué tipo de serpiente tomar como insignia o escuela, pues las hay de todo tipo, dieta y tamaño. Por ejemplo, ¿qué culebra sería Bárcenas, una boa constrictor quizá?... y a Esperanza Aguirre, ¿la veremos como cobra o cascabel?... ¿sería víbora cornuda Rubalcaba?... ¿en quién pensar viendo una anaconda o una pitón?... y si dices en andalú bicha, o sea, bisha , ¿con qué rostro lo traduces al diccionario enciclopédico cazurro?...
El año de las culebras, helo aquí.
Ay, 2013, año que arrece ... y cuartelero, amén de culebrero, pues nos vamos a hartar de cornetazos tocando a diana: quinto levanta, tira de la manta, quinto quintón, tira del mantón ... la manta... vaya manta de rateros... o como diría Sancho hablando de mantas, Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija ... año de tirar de la manta... y andan todos queriendo arrebujarse tanto con el cobertor, que destapan despelotando al que duerme al lado, la extraña pareja de cama a que obliga la política (según el chiste feminista «la forma ideal de congelar un cerdo es enrollarse la esposa con todas las mantas de la cama»). Y apurando su plazo, hoy Rajoy presenta cuentas, pero la cosa es bautizo, saldrá limpio y ya podrá ir derechito al cielo... mientras mira aterrado a su extraña compañera de cama, Esperanza perdida con manta a la cabeza, y a su llavero con el escudo de los Guzmanes del que está llena esta Diputación: un caldero de cocina del que salen seis culebras, tres a cada lado... mi partido, dice.