CORNADA DE LOBO
Votemus papam
Todos allí miran ahora al posible sucesor tras la decisión de Benedetto XVI de ponerse fecha de caducidad... se ve con pocas fuerzas... ¿pesaron tanto los gatuperios del Vatileaks, el vergonzante tufo de la paidofilia eclesiástica o el hecho de que, siendo alemán, el treinta por ciento de sus compatriotas católicos hayan abandonando la Iglesia?... antes, sólo cuatro papas renunciaron a la tiara; morir con las sandalias puestas era la norma del pescador vicario... la originalidad de Ratzinger está fuera de duda... ¡qué no habrá visto que tanto espanta!...
Ahora tienen un mes los miembros del cónclave para hacer campaña electoral ... ¿se aclarará el Espíritu Santo entre tanto frufrú de moaré cardenalicio pasilleando y cabildeando?...
Será tiempo de dagas benditas entre los dos instructores en aquella curia, los cardenales Bertone, hoy en el macho, y Somalo, apeado del burro en su día y aún resentido de la costalada. Sus maquinarias ya están activadas. Y no se olvide que un montón de cardenales son italianos (confían mucho en Scola, el de Milán). Hay tablas e incógnitas entre tendencias, así que aquí cabe también un tercerón con el que nadie contaba quedándose al final con el santo, la limosna y la silla gestatoria. Pero la prensa se anticipa con su «votemus papam» y ya se juega a las quinielas (para marrar otra vez).
¿Y un papa negro? (descarta al general de la orden de los jesuítas, llamado siempre así, papa negro, por el poder oscuro que siempre tuvieron los jesuítas en la trastienda vaticana)... un papa africano sería como el Obama oportuno o alternativo en una iglesia siempre gobernada por blancos con un santoral de sólo caras sonrosadas (lo de san Martín de Porres fue un exotismo que quedó en «fray escoba» y no llegó más allá de una película y del patronazgo de los barrenderos).
Cabría también un papa americano (los filipinos tendrán que esperar) y se apunta al de New York, al de Quebec, al de Méjico... Y ya puestos, un papa leonés sería la órdiga bendita, pero no tenemos cardenales y los dos cazurros que allí tienen presencia son sólo el ecónomo gescartero de Astorga y Kiko Argüello, que es como un obispo laico, pero no más (aunque le molaría).