CORNADA DE LOBO
Rabia el rey
Tanto monta, monta tanto... y desde entonces ningún rey de España renunció al sano vicio de montar... y a galopar, a galopar...
Operan hoy al rey nuestro señor de un incordio discal en la columna, pero es el pifostio fiscal de su yerno lo que le incordia sabiendo que no tiene operación ni cura... pobre hombre... y pobre mujer, nuestra señora la reina que Dios guarde y consuele en sus oprobios y deshonras, pues hasta tiene ella pesadillas con princesas rubias en bragas que le traen de regalo unos cuernos de cuché hechos con portadas del Hola , pesadillas que se encadenan con otras donde actrices morenas, cantantes teñidas o presentadoras rubias trepan por la colcha de su cama real y acaban arrojándola a la alfombra cuando se oyen pasos y se abre la puerta entrando el rey en la alcoba.
Pero es al quirófano donde entra hoy nuestro monarca y en las iglesias del barrio de Salamanca se elevan preces por el éxito de la operación y por su alma (detente, Sagrario, que por el alma aún no toca)... mientras un dibujante borde de una revista catalana de humor resumirá en su viñeta este episodio quirúrgico con el rey en la camilla y el príncipe heredero susurrándole a la oreja al cirujano jefe: que parezca un accidente .
Cuando hay un problemón y se quiere atajar con una solución drástica, quirúrgica, suele decirse «aquí tienen que rodar cabezas». Los cabreos nacionales siempre exigieron cabezas, cosa que en Francia convirtieron en performance artística poniendo las guillotinas en plaza pública. Y esta España tertuliante no encontrará para su cuchilla otra cabeza mejor que la testa coronada, porque está visto que el pescuezo de Bárcenas es de tetracero cromado.
En fin, al juancarlismo español le ha salido también una hernia discal... y un orzuelo morcillón que baja la trapa al ojo, no ve futuro, las bajas son riada y —más que ayer, pero menos que mañana— crecen los que no creen que el letifelipismo logre mantener tiesos los palos del sombrajo (dosel, en este caso).
Pero mañana, un redivivo Quevedo cantará bajo la ventana de Corinna en El Pardo: Ya sanó del incordio y las heridas su majestad, albricias, Olivares .