EL PAISANAJE
Unisex
Lo de escandalizarse porque la moción de censura de Ponferrada se hiciera de la mano de un acosador sexual es propio de gente que se hace pajas mentales, incluídos la tira de colegas míos. Oiga, si Ismael además de un salido fuera lesbiano, pongamos por caso, habría dado lo mismo. La cuestión era desbancar a un alcalde del PP para poner a otro del PSOE en el segundo municipio de la provincia. Según cierto amigo mío que por razones de edad, como yo, tarda ya dos horas en hacerse una paja el nuevo alcalde Folgueral tendrá que aguantar un mes de críticas como mucho y luego qué gustirrinín.
Oiga, la política puede ser una guarrada pero medirla por la bragueta en vez de por la cartera es un error. Verá usted como en tiempos venideros, más o menos próximos, afloran cual capullos cargos socialistas al caliente sol de la alcaldía ponferradina. En el paro hace frío y es mejor arrimarse a una nómina municipal. Lo de que Folgueral y sus siete concejales se han borrado del PSOE es otro paripé palanganero de casa de putas, con perdón, como cuando la mamá de Leire Pajín y los suyos se hicieron tránsfugas en Benidorm y luego acabaron volviendo a las listas electorales del partido de sus amores de toda la vida. Las infidelidades, cuando se trata de hacerse con el poder y quitárselo al contrario son pecata minuta y la prueba está en que el PP sólo manda donde tiene mayoría absoluta. Para todo lo demás los socialistas firman pactos indecentes con extraños compañeros de cama. Recuérdense el tripartito catalán y el gallego que en tiempos de Zapatero, otra vez perdón, jodió ambas regiones. Mariano, en Ponferrada cornudos y apaleados.
En lo que toca a Rubalcaba es otro asunto. A los que se le sublevan se la suda Nevenka-sesenta-Nevenka y los críticos de su partido sólo quieren darle por donde la espalda pierde su honesto nombre. Lo demás son pamplinas y responde también a la calentura de puestos sin repartir para decenas de miles de excargos que se han quedado con el culo al aire. El paro tiene estas cosas, aunque es dudoso que vuelvan a asentar sus posaderas en la cosa pública, de escaldados que quedaron los votantes. Lo de que Óscar López asuma toda la responsabilidad del caso Ponferrada porque, según él, se obcecó en echar de la política al acosador Ismael es un argumento que ofende al sentido común del personal. «Los hay obsesos» es la opinión más extendida entre las monjitas del colegio donde iba a clase mi niña.
Acabe como acabe este culebrón la honra de Ponferrada tendrá difícil recosido. Lo dicho, se avecinan un par de años de kamasutra socialista en el gran Ayuntamiento del Sil, donde nadie va a ruborizarse por nada. Que le pongan a la casa consistorial luces rojas y de neón como las de los bares de carretera donde hay señoritas que fuman. Con que cara se presentan los nuevos mandamases al vecindario es tema que se comenta mucho en los locales de alterne, empezando por el gorila portero. Allí se reserva el derecho de admisión, no se engaña a nadie y nunca hubieran consentido que Folgueral e Ismael se dieran los morros en la barra. Hasta la profesión más antigua del mundo es más decente que la de político. Hacen a pelo y a pluma.
Argumentar en serio de estas cuestiones en política sería una chorrada, que viene de chorra, cuando lo que procede es retratarlos tal como son. Si usted se cruza con alguno de ellos en la calle póngase de espaldas a la pared y no es broma, porque si no va dado. Lo único bueno de todo esto es que Ponferrada ha salido la leche de días encabezando los telediarios y a lo mejor le viene bien al turismo. Cosas más raras se han visto según uno que anda pregonando por doquier el botillo y pide paz y calma. Como no tengo ganas ni moral para discutir con viejas glorias del periodismo ponferradino lo dejamos ahí. Pero las hemerotecas para escribir bobadas, las de él y las mías, son las que son.
La Virgen de la Encina es la segunda más simpática de las de la provincia, sólo por detrás de la de Castrotierra al lado de La Bañeza, que gracias a Dios es mi pueblo, y tiene un hermoso cantar, el de «quién la sacará», ambas para que llueva y no se sequen las cosechas ni los pimientos.
Disculpe el señor obispo pero este año no van a ser «los cuatro pimenteros de Ponferrada» y santígüese para un cambio de letrilla. Serán los trece pajilleros de Folgueral e Ismael.
Después de lo otro un coito así es el pecado más nefando.