Una gran soga de esparto cierra el congreso contra la pena de muerte
Una gran soga de esparto, portada por una cadena humana, puso ayer el broche final al V Congreso mundial contra la Pena de Muerte que se ha celebrado durante esta semana en Madrid y que concluyó con la petición unánime de que la pena sea abolida universalmente.
A ritmo de batucada, en la Plaza Callao de Madrid, ha concluido el Congreso contra la Pena de Muerte, en el que el presidente de la Comisión Internacional Contra la Pena de Muerte, Federico Mayor Zaragoza, ha asegurado que se van a «redoblar los esfuerzos» en el caso de Pablo Ibar, el único español que se encuentra en el corredor de la muerte.
Poco antes de que algunas de las personalidades que han asistido al Congreso de hicieran una foto junto a la gran soga de esparto, entre ellos el representante de la UE para los Derechos Humanos, Stavros Lambrinidis o la portavoz de la red de parlamentarios de Marruecos, el padre de Pablo Ibar —condenado a muerte en el año 2000 por un triple asesinato— ha comentado que es necesario luchar para abolir la pena de muerte porque es algo «inhumano».
«Redoblar esfuerzos»
Preguntado por el anuncio hecho por Mayor Zaragoza de que se van a «redoblar los esfuerzos» en este caso, el padre de Pablo Ibar ha dicho que espera que ello «sirva para avanzar un poco más» porque les «hace falta». A la pregunta sobre si es optimista en la resolución del caso de su hijo, el padre de Ibar ha comentado que lo que hace falta es «determinación de llegar a donde hay que llegar» porque «el optimismo puede llevar al chasco y el pesimismo te entrega».
En este mismo sentido, el portavoz contra la Pena de Muerte Pablo Ibar, Andrés Krakenberger, ha señalado que ahora mismo el caso se encuentra en una fase de apelación ante el Tribunal Supremo de Florida, donde reclaman la anulación de la condena de muerte y la celebración de un nuevo juicio. Krakenberger ha asegurado que en el juicio en el que Ibar fue condenado a muerte no se respetaron sus derechos constitucionales.