Diario de León

El ministro Wert y los cambios en sus planteamientos

El titular de Educación se vio forzado a cambiar aspectos claves de la reforma.

Wert, el jueves pasado en una conferencia en París.

Wert, el jueves pasado en una conferencia en París.

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d. valera | (colpisa) madrid

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Rectificación, cambio, modificación o revisión son palabras muy utilizadas esta legislatura en el Ministerio de Educación. Si hay un verso suelto en el Gobierno, es sin duda José Ignacio Wert. No en una, ni en dos, sino en varias ocasiones el ministro ha tenido que corregir sus propuestas iniciales en temas tan sensibles como la reforma educativa, el sistema de becas o las ayudas a los ‘erasmus’.

Wert llegó al cargo con el mandato expreso de Mariano Rajoy de reformar el sistema educativo para reducir la elevada tasa de abandono escolar en España (el doble que en la UE). Dos años después la Lomce está a punto de ser aprobada tras superar un tortuoso y dilatado proceso prelegislativo y de tramitación parlamentaria. En ese camino la normativa ha sufrido continuos cambios en ámbitos tan importantes como el papel de la Religión en las aulas, los contenidos de la asignaturas, las lenguas cooficiales, la financiación de la normativa o su calendario de implantación. Unos vaivenes del ministro han marcado su tensa relación con la comunidad educativa, con las comunidades autónomas y su propio partido. Estos son algunos de los principales cambios.

Los cambios y rectificaciones no solo afectaron a la Lomce, también a la sensible materia de las becas. El nuevo modelo de Wert endurecía los requisitos académicos para acceder a las becas geneales. Medida polémica, una vez más, que hubo de «suavizar» como él mismo reconoció. La exigencia de un 6 para optar a estas ayudas en el Bachillerato se rebajó finalmente a un 5,5 por la presión de las comunidades autónomas, incluidas las gobernadas por el PP. Y es que los consejeros consideraron que la medida podría «expulsar» a más estudiantes del sistema. Para las becas universitarias el decreto exigía en principio una nota de 6,5 para optar a cualquier ayuda. Ante el revuelo de estudiantes, sindicatos, rectores y, sobre todo, en el propio PP, Wert reculó. Pero solo en parte. Rebajó al 5,5 la nota para lograr la gratuidad de la matrícula universitaria, pero mantuvo el 6 o 6,5 —según las carrera— para optar a una beca de cuantía económica.

El último y más grave vaivén ‘wertiano’, el de las becas Erasmus, forzó la intervención del presidente del Gobierno y su número dos.

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