Diario de León
Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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Hoy es Noche de Reyes y yo, por si acaso, les escribo esta cartica. También porque me hace rejuvenecer casi sesenta tacos, cuando pasaba el dormir en vela esperando los juguetes del día siguiente. Otra tradición que se ha perdido, porque los niños de ahora te sueltan ya a los tres añines que los Reyes son los papás, así que se calzan los regalos el día de Nochebuena y de estas horas que cierran la Navidad nadie se acuerda, salvo el concejal de fiestas que se luce por la tarde con la cabalgata de Melchor, Gaspar y Baltasar, algo es algo. Gracias, macho.

Pasado el tiempo muchas agüelas de raquítica pensión —en treinta años de oficio aprendí que agüela se escribe con «g» y abujero con «b»— escribían también a SS.MM. de La Zarzuela pidiéndoles por lo general un audífono, de otro nombre sonotone, y cosas así. Lo normal es que, si no eran caras el pedido fuera atendido y, en todo caso, la Casa Real acusaba recibo siempre con una amable carta de vuelta. Debe de haber muchas rodando por ahí en los testamentos. Pero también esta costumbre ha desaparecido y las agüelas, que no son tontas, prefieren escribirle de un tiempo a esta parte directamente a Urdangarín. Cómo está de feo el tango de la Noche de Reyes, Carlos Gardel.

Si yo fuera usted a quien escribiría es a su presidente autonómico pidiendo preferiblemente un puesto de trabajo. Calculo que de estas misivas habría en el país más o menos seis millones, una por cada parado. Aunque tampoco es nada nuevo. Cuenta en sus crónicas parlamentarias Wenceslao Fernández-Flórez que ya en los albores del siglo pasado cierto diputado gallego era aclamado al grito de «¡Colócanos a todos, Pepe!» cuando les preguntaba triunfante desde el balcón «¿Betanceiros, qué queredes?». Ante tamaña unanimidad el electo contestó «Cando chegue a Madrid xa falarei con premura». Y entonces la plaza casi se viene abajo del griterío: «Viva Premura».

Lo de pedir un empleo al presidente de su autonomía, viva en la que viva, no es ningún chiste. Vivaquean en esas administraciones paniaguados de todos los colores políticos, fácilmente identificables en catas arqueológicas por el partido que los colocó cuando gobernaba. No hay quien los despegue de la nómina ni con agua hirviendo y existe un pacto tácito entre sucesivos expresidentes de no menear la cuestión, así que seis millones de parados entre quince autonomías tocarían a cuatrocientos mil por cada burocracia. No se iban a notar tanto y, si no, eche usted una ojeada a las cuñadas y demás parentela de los políticos de su calle.

Viene esto a cuento de que en la Nochevieja salieron a discursear, cual jefecillos de su estadín, todos los barandas autonómicos exigiéndole a Montoro que no les apretara más las tuercas, o sea las nóminas de personal, en los próximos presupuestos. Y el ministro los apaciguó contestando que no habrá más despidos públicos, así cualquiera. Coño, pues ahora quiero entrar yo.

En fin, si cree todavía en los Reyes Magos pídales algo barato, por lo de los recortes, como otro careto para Rajoy y Rubalcaba, que, a mayores de una seriedad impertinente, tienen la cara muy dura y saldría gratis. La de cualquiera de los dos es para echarse a llorar en momentos de crisis. Para que sonrían en el telediario tiene que advertirles antes el cámara con un patético «di patataaa...».

O cáguese, con perdón, en sus respectivas primas de riesgo. Tiene todo el derecho si es depositario o preferentista de una caja de ahorros, incluída la de aquí, que le captó con aquello del interés más desinteresado. Joder y tanto, porque va a perder los ahorros. Si encima es pensionista y ya no le llega ni para cambiar la dentadura postiza, de los implantes olvídese, debe dirigir la carta a don Juan Carlos o, mejor, a Urdangarín. En el caso de su lesa majestad vale también vale para un implante de cadera y dos muletas del copago.

Asegura Montoro que este año se va a crear empleo neto. Oiga, el que necesitamos es bruto, cuanto más a lo bestia mejor, o ya me veo yo robándole los camellos a los Reyes Magos para mantenerme por lo menos a base de pinchos morunos. Aunque ni eso. Tendría que congelar la carne en el arcón frigorífico y es probable que me corten la luz por impago el mes que viene.

Además, subió otra vez esta semana, según traen los periódicos, aunque poco gracias a Rajoy. Hombre, es un detalle.

Apaga y vámonos.

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