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ANTONIO NÚÑEZ
León

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Huele a primavera y a elecciones. Eclosionan los huevos de las cigüeñas y hasta uno que había puesto Montoro hace ya dos años: la bajada de impuestos. Tiene más pico que ellas aunque como pájaro no pase de ser un cuco, minúscula avecica, pero muy cabrona, que parasita los nidos ajenos y luego vuela a otro árbol para despistar, así que el plumaje de ministro de Hacienda le cae que ni pintado. A mí no me engañan ni el cuquín ni Montoro, cada uno en su rama.

El Gobierno ha encargado a una comisión de expertos un estudio para bajar los impuestos sin que caiga la recaudación. Es la cuadratura del círculo o una cucada más consistente en aumentar unos, disminuir otros y, zas, dos y dos son cuatro. Un amigo mío, trilero en paro por la crisis del cubilete, se lamentaba ayer no haber sido incluido entre los dichosos y costosos expertos. «No sé lo que os timarán», me dijo a la hora del vino, «pero yo lo hubiera hecho por la mitad».

Para resumir, como seis millones de parados no cotizan ya en IRPF no queda más huevos que bajarlo porque da igual. Para compensar aumentará el IVA en los impuestos indirectos, que son los del pan, la leche, otra vez los huevos, etcétera, de esos no se libra nadie. Y mucho ojo a los llamados impuestos especiales, a saber la gasofa, el alcohol y el tabajo, tres tetas fiscales que nunca fallan por vicio o por necesidad. Añádale usted una más, y van cuatro, si cuenta los controles de alcoholemia de la Guardia Civil. Saque la calculadora, piense en las viejas pesetinas y sume que de cada diez que paga ocho son para Montoro. Aunque tampoco es nuevo ni cosa de muchas luces. Ya el torero Espartaco, pariente de Rodrigo Rato por matrimonio, se quejaba de que «uno de cada dos toros que mato es pa Hacienda». Rato era ministro antecesor de Montoro en tiempos de Aznar, que comparado con Rajoy parece el hombre de Atapuerca. A veces la especie en vez de evolucionar degenera.

Y no hay derecho. Espartaco se juega la vida toreando, lo mismo que los que fumamos y soplamos vino ante los picoletos de Tejero. Deberían tener alguna consideración con nosotros y rebajarnos la carga fiscal o la prima de riesgo, dado que no vamos a llegar a viejos como pensionistas y eso es ahorro para la Seguridad Social. Fumar mata, Espartaco, cuidate en la revolera y no hagas de Don Tancredo como un tal Mariano.

Como no me fío ni un pelo de las barbas de este último fui el otro día a una pitonisa de las que echan las cartas. El futuro no, pero el pasado me lo adivinó de pe a pa: «es usted otro más del PP con mal de amores después de votar a Rajoy, así que desenamórese del partido; y, en cuanto a impuestos, digámelo a mí, que pago por módulos y capullos, además del horóscopo». Me vio tal cara de pardillo que no me cobró nada. Para lo demás fui remitido a mi amigo el trilero, experto de la calle y de andar por casa, que son los buenos.

A Rubalcaba, otro fenómeno en dejar al país arruinado cuando Felipe González y el paisano Zapatero, le doy yo gratis una idea y no hace falta que me la desgrave en el muy improbable caso de que a su edad pueda ser presidente de Gobierno, para eso no hace falta ser pitoniso. Puede, eso sí, deprimir a Mariano en el próximo debate sobre el estado de la nación: «la clase obrera no tiene obras, la clase media está partida y la clase alta no tiene clase». Esto lo he copiado de una emisora de radio.

Para las elecciones europeas, que nos importan otro huevo primaveral sin cuco ni cigüeñino, ando buscando una papeleta de desamor y no soy el único. Podría ser la de UPyD de Rosa Díez y el leonés Paco Sosa-Wagner, un tipo cachondo pero que mosquea porque ha sido funcionario toda la vida y, encima, aprobó con matrícula de honor a Zapatero en Derecho Administrativo. El resultado es Artur Mas.

La otra alternativa es Vox, el nuevo partido fundado por Ortega Lara, funcionario de prisiones secuestrado por ETA casi seiscientos días en un tabuco de cuatro metros cuadrados con una bombilla pelada por toda compañía. Lo sacó de chiripa la Guardia Civil, los de Tráfico no, porque estaban con el alcoholímetro, la libreta, el boli y el plus de multas. Debió de pasarlas tan putas en el zulo como en el PP, del que era reconocido militante, para crear luego su propio partido, del que se ha liberado él solo.

Yo le pienso votar.

Ya somos dos y con Esperanza Aguirre tres.

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A ver si salimos del trullo, macho.