GENTE DE AQUÍ
Perdónanos nuestras deudas
La cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno dona a Cáritas para fines benéficos la recaudación de las gradas de Viernes Santo en Botines
José Luis Lorenzana, administrador de Cáritas, recibe el cheque de manos de Ignacio Hurtado, abad de JHS
Allá por los siglos XVI y XVII, la cofradías de la Semana Santa tenían a gala dedicar una parte significativa de sus desvelos a la caridad. Pero quiso el demonio que los tiempos de la prosperidad duraran menos que un Padrenuestro y ahora que echar la mano al bolsillo es un Vía Crucis literal, vuelve a cobrar sentido el amor al prójimo, pero con el mazo dando.
La cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno se lanzó esta primavera a la aventura de innovar, que cuatro siglos de historia no están reñidos con el ingenio, y dispuso un asiento por cada uno de sus años de vida en una grada de la Plaza de Botines, a la vera de uno de los puntos emblemáticos del recorrido de la procesión de Los Pasos, junto al Palacio de los Guzmanes.
«No las teníamos todas con nosotros, no sabíamos si iba a resultar». Los desvelos de José Alija, seise de la cofradía, duraron escasamente un par de horas, el mismo tiempo que tardaron en agotarse las entradas. Volaron como las palomas de la plaza del mismo nombre al paso del cortejo procesional.
Agradecimientos
Ignacio Hurtado, abad de la cofradía y José Luis Lorenzana Cantero, administrador general de Cáritas León, escenificaron el fin último de la iniciativa. El dinero recaudado por la venta de los boletos, 1.200 euros, fue entregado a la institución benéfica para colaborar en su ingente tarea. «Estamos muy agradecidos», señaló el portavoz de Cáritas. «El apoyo de la Diputación y el Ayuntamiento ha sido fundamental por su colaboración y no descartamos incrementar el número de asientos el año que viene».
Brillaba el sol con fuerza al paso por la tribuna en cuestión la mañana de Viernes Santo y refulgió con brillo el éxito de la iniciativa ya pasada la Semana Santa. Es la demostración de que los ecos de la única Semana que dura diez días se prolongan en verdad durante todo el año.