Montserrat Gomendio Secretaria de Estado de Educación
«El nivel en lectura y matemáticas es muy mediocre y está estancado»
La mano derecha del ministro Wert insiste en las bondades de la nueva reforma educativa, «que apuesta por la calidad» y critica el «fracaso» del «modelo socialista desde los 90», de la misma manera que la idea de Pedro Sánchez sobre invertir del 7% del PIB en esta materia

Montserrat Gomendio, en una imagen de archivo.
El Ministerio de Educación ha pasado su particular Rubicón esta semana. La polémica Lomce echó a andar a pesar de las quejas de oposición, algunas comunidades y asociaciones de padres.
—¿Cómo ha comenzado el curso escolar con la aplicación de la Lomce?
—Con normalidad. La Lomce orienta sus cambios hacia una mejora de la calidad y una modernización y dinamización de la Formación Profesional para hacerla más atractiva para los estudiantes porque es un camino poco escogido. En cambio, es una vía muy directa al empleo y esperamos poder reducir las tasas de desempleo juvenil.
—¿Persiste el estigma de la FP?
—Es un error que se ha cometido en los últimos años. La FP se ha desarrollado muy poco porque se consideraba una vía secundaria. Son muy pocos los que a los 16 años la escogen y, además, tenemos una tasa altísima de abandono educativo temprano. Creemos que muchos de los jóvenes que abandonan los estudios y parte de los que escogen la trayectoria académica del Bachillerato encontrarían la nueva FP más atractiva.
—Los padres se quejan de que los gastos aumentan cada curso y las ayudas bajan
—Tenemos la mayor sensibilidad, sobre todo en esta época de crisis En el tema de libros de texto, transporte o comedores, la competencia es de las comunidades autónomas. Son muchas las que han tomado medidas y aplaudimos estas iniciativas, pero no son competencias del Ministerio. Nosotros hemos aumentado el número de becas tanto en el ámbito universitario como no universitario. El año pasado se incrementó el presupuesto en 250 millones, superamos los 1.400 millones destinados a becas, una cifra histórica.
—¿Qué le parece la propuesta de Pedro Sánchez de destinar un 7% del PIB a la educación?
—Está mal orientada. El informe ‘Panorama de la educación’ (realizado por la Ocde) pone de manifiesto que la inversión en España, que se duplicó entre 2000 y 2009, está por encima de la media de la Ocde y de la Unión Europea. Tenemos un bajo ratio en el número de alumnos por profesor, unos salarios por encima de la media y más años de escolarización. Por lo tanto, está desenfocado insistir en que el problema de la educación es la inversión.
—¿Dónde está el problema?
—En el rendimiento de los alumnos. Insisto: las aulas no están masificadas, incluso con una tasa más baja que en Corea del Sur (unos 40 alumnos por aula), que tiene un rendimiento muy alto. Pero cuando miramos qué aprenden nuestros estudiantes, y estoy hablando de competencias básicas en lectura y matemáticas que son absolutamente esenciales para el desarrollo personal y profesional, el nivel es muy mediocre y lleva estancado veinte años. Porque desde el año 90 llevamos con el mismo modelo educativo socialista de la Logse. Pero el rendimiento es muy mediocre y está estancado. Que las primeras declaraciones de Sánchez sobre educación sean que hay que aumentar los niveles de inversión, indica falta de conocimiento.
—¿Cómo se busca esa ventaja profesional?
—Muchas veces no se establece el vínculo entre educación, empleo y crecimiento del país. Este vínculo es muy estrecho. A mayor formación, mayor empleabilidad y mejores salarios. En España, en cambio, no es así: los alumnos que dejan los estudios en época temprana tienen el doble de probabilidad de estar desempleado que el resto de países de la Ocde. Con los universitarios, la probabilidad se multiplica por tres.
—La falta de oportunidades laborales de los universitarios, ¿es un problema de la cantidad de facultades, de exceso de estudiantes o de la calidad de la enseñanza?
—El problema es que no están adquiriendo las mismas competencias básicas que estudiantes de otros países. Por otra parte, hay un problema de sesgo: tenemos al 50% de los universitarios estudiando ciencias sociales y jurídicas. En cambio, menos del 6% estudian ciencias. Es un desajuste total con el mercado laboral.