La enferma de ébola, en estado «crítico»
Teresa Romero sufre un empeoramiento pese a haber recibido suero y un antiviral experimental . Otras siete personas siguen ingresadas en el Carlos III, cinco sin síntomas y dos a la espera de análisis.

José Ramón, el hermano de Teresa Romero.
El estado de salud de Teresa Romero se torció, ayer por la tarde, tras una mañana de informaciones que apuntaban a una leve mejora de su situación clínica. José Ramón Romero, su hermano, salió a la puerta del Hospital Carlos III a contar que su pariente había sufrido un cambio a peor en forma de problemas pulmonares, y sugirió que podía estar intubada.
El centro sanitario confirmó el empeoramiento, aunque descartaron este último punto. Ya entrada la noche, el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid calificó su situación de «muy crítica».
A últimas horas de la tarde Elvira González, secretaria autonómica del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE), aseguró que la paciente había sufrido un «agravamiento de su situación clínica». «Ahora mismo está la cosa complicada», afirmó José Ramón Romero. Una doctora del equipo responsable del tratamiento de su hermana le había alertado, aseguró, de las difíciles perspectivas a las que se enfrentaba. También explicó, durante las mismas declaraciones, que no le ha llamado ninguna autoridad y que Teresa Romero le pidió que «no pasara por su casa».
Desde su ingreso en el Hospital Carlos III, Teresa Romero ha sido tratada con dos tipos de medicación diferente. Por una parte, recibe un suero superinmune proveniente de la sangre de la guineana Pacienta Melgar —compañera del primer misionero que repatrió España, Miguel Pajares—.
Este contiene una fuerte carga de los anticuerpos con los que ella fue capaz de sobrevivir en su lucha contra el virus del ébola, aunque no está claro que pueda ayudar a otras personas. Por otro lado, se han autorizado las pruebas de un medicamento antiviral en fase experimental, denominado favipiravir, que mostró resultados positivos en ratones para acabar con el microorganismo si se administra en grandes dosis.
Vigilancia constante
El investigador español César Muñoz dirige en Hamburgo uno de los equipos que realizó el ensayo clínico de este medicamento en roedores. Y ha declarado que, como tratamiento experimental que es, puede funcionar o no. De momento solo se sabe —y con las debidas reservas— que probablemente no es tóxico para los humanos. Algo parecido pasa con otros tratamientos que están o han estado disponibles en algún momento de esta crisis. Su uso a la desesperada impide saber cuáles son útiles. Incluso si no reciben tratamiento, casi la mitad de los contagiados sobreviven.
De momento, un equipo de entre 10 y 14 personas se encarga de vigilar constantemente el estado de la paciente, que se encuentra ingresada en la planta sexta del centro de referencia para ébola en España. De momento es el único caso confirmado en España, y el primer contagio conocido que haya ocurrido fuera de África. En otras habitaciones del mismo piso siguen ingresados el enfermero y la enfermera que esperan los resultados de sus respectivos análisis. Los dos participaron, igual que Teresa Romero, en el tratamiento del misionero Manuel García Viejo. Desde el Hospital Carlos III aseguran que su único síntoma es «una fiebre baja, unas décimas». Ni diarreas, ni nauseas, ni enrojecimiento de la piel, ni conjuntivitis, ni otras circunstancias normalmente asociadas a la enfermedad.