Los tres tipos de suero para frenar el ébola llegarán a África en diciembre
Los primeros resultados del ensayo que realiza MSF se podrían conocer en febrero .
Los anuncios realizados durante los últimos meses se van a convertir en hechos. Los sueros para frenar el ébola en África llegan, por fin, al centro de la pandemia. Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció ayer que comenzará a probar tres sueros el próximo mes en Guinea y Liberia. Los protocolos de esos ensayos están en la fase final de desarrollo y los primeros resultados podrían conocerse en febrero del 2015, precisó la organización. «Es una colaboración internacional sin precedentes que supone una esperanza para los enfermos de obtener un tratamiento eficaz contra una enfermedad que está matando a entre un 50% y un 80% de los que están infectados», dijo la doctora Annick Antierens, que coordina los ensayos en MSF, en un comunicado emitido desde Ginebra.
El primer ensayo, supervisado por la Universidad de Oxford, se llevará cabo en el centro Elwa 3 de Monrovia con el medicamento antiviral brincidofovir -un fármaco creado para parar el ébola-, siempre y cuando el Gobierno lo autorice. Este centro es el más grande que posee la organización en África, con una capacidad para 250 camas. Además, están previstos otras dos pruebas en Guinea. Uno estará centrado en el medicamento favipravir -en principio, un antiviral- y se llevará a cabo en Gueckedo con la colaboración de Instituto Francés de la Salud; el otro, realizado junto a al Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Bélgica), se centrará en una terapia a base de sangre y de plasma de convaleciente. «Queremos saber si también es eficaz con el ébola, si es seguro y si se puede ampliar su utilización para reducir la cantidad de fallecimientos», explicó Johan van Griensven, coordinador de la investigación del centro belga.
La epidemia que ha provocado más de cinco mil muertes en el oeste africano amenaza ahora a Malí, donde una anciana falleció en Bamako, la capital del país. Es el tercer caso de ébola en el país provocado, al parecer, por un imán fallecido. Este religioso, según las primeras sospechas, pudo contagiar a un enfermero -también finado- y a esta mujer que acudió a su funeral. Además, los 22 soldados de la misión de la ONU (Minusma), que se encontraban en aislamiento en una clínica de Bamako, volvieron a recibir atención médica en el centro después de que el personal sanitario se marchara.
En cambio, en Liberia, la presidenta Ellen Johnson Sirleaf anunció el fin del estado de emergencia instaurado el 6 de agosto en el país debido al «progreso» en la lucha contra la epidemia, aunque advirtió de que «la batalla no ha terminado». En una declaración difundida en la radio y la televisión, la mandataria anunció la reapertura progresiva de mercados y escuelas, según señala AFP.