En la conciencia caribeña
Una antigua fábrica de azúcar de la isla francesa de Guadalupe, que acaba de ser inaugurada, se convierte en el mayor memorial sobre la esclavitud del mundo.
Fachada del edificio de granito negro.
Una antigua fábrica de azúcar, en el puerto de Pointe-à-Pitre, se ha convertido en la conciencia de la esclavitud en el mundo. Esta ciudad, la más populosa de la isla caribeña de Guadalupe —bajo bandera francesa— inauguró ayer domingo el Memorial ACTe, una caja de granito negro recubierto de raíces plateadas de 7.800 metros cuadrados que quiere recordar a las miles de personas que fueron secuestradas en África para trabajar en todos los servicios del nuevo mundo.
Pero es una práctica que todavía está vigente: según las Naciones Unidas, en el mundo hay 21 millones de esclavos.
El objetivo del memorial es recordar que «la esclavitud es un fenómeno desde hace milenios», explica Thierry L’Etang, responsable del proyecto científico. El MACTe recoge la historia de cimarrones, filibusteros, esclavos y esclavistas, además de dar la palabra a artistas contemporáneos
Desde los amerindios que poblaban las Antillas hasta las formas modernas de esclavitud, el centro quiere «construir un discurso sosegado, reconciliar las memorias», asegura Myriam Cottias, presidenta del comité francés para la memoria y la historia de la esclavitud.
El lado oscuro
Una colección de objetos para recordar uno de los lados oscuros de la humanidad y que cuenta con un incunable de Bartolomé de las Casas. Además, una pasarela une la obra arquitectónica abierta al mar a una colina cercana, conocida como la Triste Memoria, donde se cultivará un jardín como lo hacían los esclavos de las plantaciones de azúcar en sus escasos momentos libres.
«Las Antillas son francesas desde hace 380 años, de los cuales 213 años fueron con esclavitud y 167 sin ella: son realidades incómodas», afirma Serge Romana, presidente del comité de la marcha de 98, una asociación de defensa de las víctimas de la trata de seres humanos. Aunque el memorial entusiasma por su dimensión cultural, algunos han denunciado su coste de 83 millones de euros y su utilidad tan alejada de las preocupaciones cotidianas, en una región que sufre una tasa de paro de más del 25%. «Mucha gente no lo quería bajo esta forma, quizá por miedo a abordar la historia. El objetivo no es que resurjan problemas entre blancos y negros, pero se ha borrado de la mente de la gente el lugar de donde viene. Hay que reapropiarse esa historia, es importante para los jóvenes», opina Mehdi Keita, presidente de la asociación de los amigos del MACTe.
Los responsables del memorial esperan este año recibir cerca de 150.000 visitantes, una cifra que se prevé duplicar en 2018
El complejo, además, fue inaugurado, coincidiendo con el día nacional de la esclavitud y las aboliciones, por el presidente galo, François Hollande, y una treintena de líderes caribeños y africanos.