Los antivacunas critican los calendarios oficiales
Son pocos pero muy militantes. En total, se calcula que menos del 5% de los menores que viven en España no lo están, aunque la mayoría es por otros motivos como la exclusión social. Pese a todo, los movimientos antivacunas han crecido en las últimas décadas en Europa y en EE UU al calor de las medicinas alternativas y la creencia de que estos medicamentos no son la panacea. En Gerona, cerca de Olot —donde vive el niño ingresado por difteria—, tiene su sede la Liga para la libertad de la vacunación. Una organización nacida en Barcelona en 1989 —aunque con los años se trasladó— y que reclama la autonomía y la libertad de los ciudadanos de elegir si son vacunados o no. Aunque la vacunación es voluntaria —aunque muy recomendada— en España, los cerca de 700 miembros de esta organización piden que se reconozca y se respete el derecho de todo ciudadano a escoger y decidir sobre la conveniencia de vacunarse. Exigen que se deje de practicar «de forma sistemática» sobre los niños menores de 3 años y que se revisen los calendarios y la necesidad real de los mismos
Intranquilidad
En la Liga participan en congresos bajo el lema «tejer la red de la salud, de una salud de ciudadanos, no de súbditos». La organización está presidida por el médico Xavier Uriarte. El nacimiento de este movimiento antivacunas es fruto de la necesidad de dar respuestas alternativas al mensaje único de la vacunación sistemática, según afirman en su web
La Liga evitó ayer valorar el caso del niño de Olot y anunciaron que este jueves emitirán un comunicado. Sobre este caso tienen una justificación difícil. Igual que los padres del pequeño, que decidieron por voluntad propia no vacunar a su hijo y éste es ahora el que sufre las consecuencias. Desde la Consejería de Salud de la Generalitat de Cataluña tratan de preservar el anonimato de la familia. No se sabe si esta dará explicaciones públicas, o al menos a las familias de los compañeros de colegio del menor. Aunque han estado expuestos al contagio, el riesgo ha sido mínimo ya que la mayoría de los niños están vacunados. El alcalde de Olot, Josep María Corominas, reconoció ayer que existe una cierta «intranquilidad» entre los padres de los alumnos del colegio Corazón de María que han estado en contacto con el afectado.