Cosas de aquí y de allí | Un dilema nacional
¿Qué bandera izamos?
Los neozelandeses elegirán entre 40 modelos la que será su nueva enseña nacional, un cambio que no gusta a todos los ciudadanos.
Los 40 nuevos diseños para la bandera de Nueva Zelanda, de una lista oficial después de recibir 10.292 propuestas.
Cambiar la bandera de un país puede llegar a ser traumático y símbolo de división. Por todo ello, en Nueva Zelanda han decidido que la nueva enseña nacional sea elegida por todo el país en referéndum. Aquí no hay ganadores ni vencidos, situación en la que muchas naciones han sustituido su bandera. Pero aquí no hay ni batallas ni cambio de régimen.
Todo se debe a las promesas realizadas en enero de 2014 por el primer ministro conservador John Key. El motivo es que están hartos de que confundan su bandera con la de la vecina Australia o que se recuerde su pasado colonial por llevar en el cuadrante superior izquierdo (o cantón) la Union Jack británica.
Para llevar a cabo la medida, el Gobierno pidió sugerencias a los ciudadanos, que enviaron 10.292 propuestas. Ante tal avalancha, un grupo de 16 expertos estudió los modelos y eligieron 40 finalistas, para lo que eliminaron las más audaces o innovadoras, como una que mostraba un kiwi que dispara rayos láser por los ojos. La comisión de expertos cree que la nueva bandera «debe inconfundiblemente provenir de Nueva Zelanda y celebrarnos como una nación progresiva e incluyente que está conectada con su medio ambiente».
Cuestión de símbolos
La mayoría de las enseñas seleccionadas recogen los símbolos del país, como son la constelación de la Cruz del Sur, el helecho plateado o el mismo kiwi. Los expertos ahora tienen hasta septiembre para seleccionar cuatro modelos que serán sometidos a referéndum para elegir un favorito. Como la decisión no es baladí, en marzo de 2016 habrá una segunda consulta en la que los ciudadanos decidirán definitivamente si se quedan con la actual bandera o la cambian por la elegida en el anterior referéndum.
Según una encuesta realizada hace un año por la televisión nacional del país, la mayoría de los neozelandeses deseaban continuar con la enseña vigente.