A LA ÚLTIMA
Emprendedores y manteros
E l FMI acaba de señalar a España como uno de los países con más barreras al emprendimiento de la toda la Ocde. Y pese a ello el emprendimiento se ha convertido para muchos en la solución mágica para los problemas del empleo. Está de moda. Hace décadas la palabra emprendedor designaba a aventureros de la vida más a que pequeños empresarios como hoy en día. Algunos inquietos colegas se salían del carril profesional clásico y optaban por buscar otra existencia más libre y sin ataduras. Desde montar una pequeña tasca en un pueblecito del Pirineo hasta convertirse en hortelanos al por mayor cultivando lechugas. Si la memoria no me falla el de las lechugas se pegó una castaña monumental con el negocio porque dedicó su esfuerzo y dinero a producir la variedad ‘Romana’ cuando en su mercado natural de Vizcaya la que gustaba era la ‘Batavia’. Ni entonces, ni ahora, muchos ingenuos emprendedores toman conciencia de que estamos hablando de montar empresas y, una empresa es una cosa muy seria. En campaña electoral Susana Díaz se comprometió a que crear una empresa en Andalucía se pudiera hacer en dos días y gratis. No tengo datos sobre si esa medida se ha implementado o no, pero me temo lo peor.
Ese problema, sin embargo, no lo tienen los llamados «manteros» que a su manera también son pequeños empresarios con la diferencia de que ellos no tienen que hacer trámites burocráticos. Ahora el debate políticamente correcto se centra en aclarar si estamos ante un problema de orden público o una cuestión de solidaridad. No se. Lo cierto es que nunca se ha visto una economía sumergida navegar tan viento en popa. Los manteros son el último eslabón de una cadena ilegal de falsificación, fabricación, transporte y almacenamiento de productos que generan competencia desleal, ocupación del espacio público y descontrol de orden comercial. Pero se benefician de una especie de buenismo. ¿Les llamamos emprendedores? Es muy propio de un país como el nuestro que a los emprendedores legales les hagamos la vida imposible y a con los de la manta miremos para otro lado.