REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA
Los obispos decidirán sobre las nulidades matrimoniales más claras
El papa Francisco hace gratuitos los procesos para establecer la invalidez de las nupcias

El papa Francisco decide simplificar el procedimiento de anulación del matrimonio.
Los obispos tendrán la potestad de decidir sobre los procesos de nulidad matrimonial en los que las circunstancias que afectan a ambos cónyuges sean «más evidentes». Así lo ha decidido el papa Francisco y lo explica en un ‘Motu Proprio’ (carta) difundido ayer que pretende que las causas de nulidad matrimonial se traten «de forma judicial y no administrativa» para «defender absolutamente la verdad del sacro vínculo -del matrimonio canónico-.
Con esta ‘judicialización’ apostólica iniciada por el papa, que podría entrar en vigor antes de finalizar el año, las causas de nulidad matrimonial no cambian, pero sí los procedimientos a seguir de declarar inválida la unión, lo que desde la Santa Sede se advierte que no se trata de un divorcio católico.
En la carta, titulada ‘Mitis Iudex Dominus Iesus’ (El Señor Jesús, juez clemente), Francisco muestra su afán de acercar a la misma Iglesia a «los hijos que se consideran separados».
Con este fin, para que la nulidad sea efectiva sólo será necesaria una sentencia, frente a las dos actuales, de manera que con ella «las partes puedan contraer de nuevo matrimonio canónico». Además de los tribunales regionales, interdiocesanos y sinodales, según las diversas modalidades de la Iglesia, se habilita a los obispos a que tengan sus propios tribunales diocesanos encargados de estas causas de nulidad matrimonial.
«Garante de la fe»
Pero para garantizar que el proceso no sea largo, el obispo mismo será el juez, extremo sobre el que el papa advierte sin ambages que espera que «no delegue completamente a los despachos de la curia la función judiciaria en materia matrimonial», dado que el prelado actuará en los casos en que la nulidad esté sostenida por argumentos «particularmente evidentes». Y para no «poner en peligro el principio de indisolubilidad del matrimonio», el papa encarga el caso al mismo obispo de la diócesis como «garante de la unidad católica en la fe y en la disciplina» que, además, vigilará que «no haya ningún tipo de laxismo» en el caso.
Una vez pronunciada la sentencia, si no hay recurso de alguna de las partes, será inmediatamente ejecutada, lo que podrían suponer que las nulidades puedan ser efectivas en un año para los casos más sencillos.
Asimismo, Jorge Mario Bergoglio ordena a las diócesis «dar una retribución justa y digna a los operadores de los tribunales, que se asegure la gratuidad de los procesos». Con ello, el pontífice hace accesible el recurso de la nulidad, algo que por su alto coste sólo estaba al alcance de las rentas más altas. En todo caso, queda abierta la posibilidad de que los interesados puedan hacer las aportaciones a la Iglesia que estimen oportunas.