Diario de León

El padre Román niega los abusos y dice que hay una motivación económica

El padre Román, único imputado en la causa.

El padre Román, único imputado en la causa.

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C. Cuerdo | Sevilla
León

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El cura Román Martínez, imputado por supuestos abusos sexuales a un menor, culminó ayer la instrucción del caso con una nueva declaración ante el juez, ante el que negó haber mantenido ninguna relación con el joven ex monaguillo de la parroquia de San Juan Vianney de Granada que llegó a denunciar el caso ante el papa Francisco. Asimismo, rechazó haberse mostrado desnudo en ningún momento ante el joven o haber hablado siquiera de sexo abiertamente con él, señalando que la única justificación que encuentra a la denuncia es que se produjera por razones económicas.

La declaración indagatoria de ayer supone el último paso en la instrucción del caso que saltó a la luz pública en noviembre del 2014, cuando el pontífice animó a la víctima a denunciar los abusos sufridos en una parroquia granadina. Primero comunicó el caso al arzobispo, y ante la desidia de éste, el propio papa le invitó a llevar el caso ante los tribunales. En este año de instrucción, el juez solo ha podido imputar a uno de los doce imputados, ya que aunque se hallaron indicios de delito éste ya había prescrito, según han recordado los diversos autos judiciales.

Los Romanones

Así, la causa solo prosigue contra el supuesto cabecilla del grupo de sacerdotes y seglares conocidos como ‘los Romanones’. El padre Román Martínez se enfrenta a una pena de entre cuatro y diez años de cárcel por un delito de abuso sexual continuado de un menor con agravante de prevalimiento.

El párroco, que según resaltó la defensa de la víctima se mostró «muy frío» y poco convincente, «sin aportar datos con una firmeza absoluta» en la negación de los hechos, expresó su «absoluta» disconformidad con la acusación. E insistió en que nunca mantuvo una relación con el joven, que ahora cuenta con 25 años y es miembro supernumerario del Opus Dei. De hecho, e interrogado acerca de un mail remitido a la víctima en la que le pedía retomar la relación, explicó que se refería a un «amor fraternal» similar al que profesaba al resto de sus feligreses. En este punto, y tal como sostiene su defensa en todo este tiempo, la única justificación que encuentra a la denuncia es que tras ella se oculte una motivación económica.

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